Ya no habrá “imputados”, sino “sujetos pasivos del proceso penal”

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Roberto Guimerá Ferrer-Sama

Director de Sepín Penal. Abogado

Los casos de corrupción de políticos que desde hace tiempo vienen saltando a nuestros periódicos han conseguido que el término “imputado” ya esté en boca de todos los ciudadanos, tanto, que su concepto estrictamente procesal -dirigido a describir la existencia de una investigación judicial en la que aparece un indicio mínimo que implica al individuo, que es llamado a prestar declaración acerca de los hechos que indiciariamente se le atribuyen-, ha pasado a convertirse en su mentalidad en un término con connotaciones negativas, peyorativas o estigmatizantes, y en definitiva, está contribuyendo de forma inconsciente pero decisiva a deteriorar la imagen social de las personas que en general se dedican a eso que se llama “la política”.

El Presidente del Gobierno ya ha manifestado en diversas ocasiones que rechaza esa idea generalizada de asociar el concepto de corrupción con la clase política; que solo se trata de casos aislados, y que es preciso recobrar la confianza del electorado y limpiar la imagen del político. Para empezar, y junto con las medidas de lucha contra la corrupción que actualmente se encuentran en tramitación parlamentaria, la primera acción, puramente higiénica, busca erradicar aquel sentido estigmatizante, intrínseco en la expresión “imputado”, y para ello se ha decidido desterrar de nuestro vocabulario cotidiano -que no del diccionario (de momento, que todo puede llegar)-, los conceptos de “imputado”, “imputación” y similares. La labor no resulta nada fácil no ya solo porque nos hallamos ante expresiones profundamente arraigadas en el lenguaje histórico penal, incorporadas recientemente también al vocabulario del pueblo llano, sino, a la par, porque, a pesar de la riqueza de nuestra lengua, tampoco lo es encontrar un sinónimo que carezca de aquel componente que se considera dañino u ofensivo. Tan difícil es la labor que para buscar esos términos sustitutivos nuestro prelegislador ha acudido, al parecer, a expertos lingüistas que resuelvan la cuestión.

El encargo era una “patata caliente”; estoy convencido de que a pesar de los profundos estudios que estos hayan podido realizar, las opciones que en su caso propusieran resultaron rechazadas; pienso en términos como “inculpado” o “incriminado”, “encartado”, pero no se descarga del todo de aquel tinte negativo; quizás otros más “light” como “investigado”, “indagado”, “inspeccionado”; tampoco.

Finalmente, se ha optado -no se si es una propuesta de aquellos expertos lingüistas-, por una expresión ciertamente aséptica pero compuesta, compleja, ambigua y a mi juicio enormemente confusa, que no va a conseguir el fin buscado de aparcar el término “imputado”: el término que se ha optado por acuñar para describir aquella situación procesal es el de “sujeto pasivo del proceso penal”. Nada menos.

Así es; el apartado primero del nuevo artículo 118 del Anteproyecto de Ley Orgánica de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (SP/NOT/582) abandona de manera definitiva la expresión “imputado”, que a partir de la reforma pretende pasar a denominarse “sujeto pasivo del proceso penal”. Y los define: “son sujetos pasivos del proceso penal todas las personas físicas y jurídicas, masas patrimoniales, patrimonios separados, entidades o grupos a los que puedan ser impuestas penas, medidas de seguridad o consecuencias accesorias de la pena conforme a la ley y a los que indiciariamente les sea atribuida la realización del hecho punible”.

En el borrador del Código Procesal Penal (SP/NOT/340) que se presentó a principios de 2013 por encargo del anterior Ministro de Justicia ya se abandonaba la expresión “imputado”, para utilizar la de “encausado” (artículos 46 y siguientes). Hoy también se rechaza esta última expresión para acudir a la más rebuscada denominación de “sujeto pasivo del proceso penal”.

Lo primero que me viene a la cabeza con la nueva expresión es su abierto paralelismo con el término tributario de “sujeto pasivo” o “contribuyente”, como persona sobre la que recae la obligación tributaria consistente en pagar el tributo o impuesto. La expresión “sujeto pasivo” ciertamente sí se encuentra anclada a su acepción tributaria.

Pero ya se me produce un cortocircuito cuando adopto mentalidad penalista, y pienso en las figuras de las víctimas de los delitos o los perjudicados, a los que se les considera “sujetos pasivos de los delitos”; ¿que al personarse en el procedimiento pasan a convertirse en “sujetos activos del proceso”?; o incluso, mas cerca aún, cuando el autor del hecho punible no es otra cosa que el “sujeto activo del delito”. Y frente a la nueva nomenclatura ¿el resto de las partes procesales integran los “sujetos activos del proceso penal”?

En este punto entramos en un galimatías lingüístico y casi también en un trabalenguas: el “sujeto activo del delito” es a su vez el “sujeto pasivo del proceso penal”, proceso al que hay que llamar a los “sujetos pasivos del delito” para que se integren como “sujetos activos del proceso”. De forma automática se me acaba de representar la mítica figura de Groucho Marx y su celebérrimo diálogo surrealista con su hermano Chico en la película “Una Noche en la Ópera”: la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte …”:

Es cierto que el nuevo término “sujeto pasivo del proceso penal” engloba en esa única expresión todas las situaciones del sujeto a lo largo del proceso hasta sentencia; incluso, si se quiere, hasta la firmeza de la misma, pero precisamente por aquel confusionismo y ambigüedad, a mi juicio es desacertado. En mi opinión debería mantenerse el término “imputado”, o como lo que busca es su edulcoración, podrían emplearse otros vocablos como “inculpado” o “encausado” o algún otro similar.

Si de lo que se trata es de esconder aquella carga peyorativa, recurrir a este confuso eufemismo no va a solucionar el problema; solo lo va a maquillar de forma oficial o legal. Pero no va a conseguir su propósito de implantarse en el vocabulario de la opinión pública, porque es demasiado rebuscado y enrevesado para el ciudadano de a pie, que seguirá empleando la expresión “imputado”, como término sencillo, directo y perfectamente descriptivo de esa situación procedimental que se trata de disfrazar.

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2 comentarios en “Ya no habrá “imputados”, sino “sujetos pasivos del proceso penal”

  1. Pues efectivamente estamos a punto (e incluso puede que ya estemos) de entrar en un laberinto lingüístico que, como todo laberinto lo único que conseguirá es agotar a quien busca salidas… Como en definitiva las cosas son como son, con independencia del nombre con el que se quieran identificar, el término “acusado” quizás sea el menos equivoco y desde luego el que cualquier persona, por muy poco versada en el tema, mejor entendería, correspondiéndose, además, con usos coloquiales. ¿ Sabes que fulano ha sido acusado de…”¿ Y de qué le acusan… ? Que una persona sea acusada de algo no la convierte desde el mismo momento de la “acusación” en persona que realmente haya realizado (u omitido) la conducta que refiere la acusación. Pero bueno, ya veremos en qué queda todo esto. Tras mis primeras palabras he abierto un paréntesis para decir que puede que ya estemos en los líos del laberinto. Y es que he recordado a leer esta nueva entrada de SEPIN, el Auto numero 19/15, de 20 de enero pasado, de la sección cuarta, de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, por la que se estima, parcialmente, el recurso de apelación interpuesto por el señor Bárcenas a fin de obtener -y ha obtenido – su libertad provisional, en asunto por todos conocido. En dicho
    Auto al citado señor se le identifica de forma muy variada, pero en la mayoría de las ocasiones, como “imputado”. pero también como sujeto pasivo del…delito. En las últimas líneas de la página 6ª y primeras de la siguiente del citado Auto, podemos leer: “…de quien aún goza del derecho a la presunción de inocencia, exige, como presupuesto, la existencia de indicios racionales de la comisión de un delito por parte del sujeto pasivo…”(sic) Tomaré buena nota de cualquier critica (por adversa que sea) que cualquiera de los demás participantes en este blog, quieran hacer a mi comentario. Gracias.

  2. La semantica es materia que nuestros dirigentes manejan muy bien, pero no por ello los españoles no saben lo que en verdad significan las cosas. Ya no hay analfabetos señores, que es lo que les gustaría que hubiera.
    Quieren que volvamos años atrás para tomarnos como borregos.Esa fué una de las politicas Franquistas, que el pueblo no tuviera acceso a la educación y a la cultura, pero se equivocó. no pensaba morirse.

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