Sobre la falta de consideración de Jueces y Magistrados hacia los letrados

Julián López Martínez

Director de Sepín Administrativo. Abogado

«Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto«. Con esta cita, que viene atribuyéndose al científico alemán Georg Christoph Lichtenberg, quiero comenzar un nuevo post dedicado a la importancia del saber estar y comportarse en el seno de un proceso judicial y el respeto debido entre los profesionales intervinientes en el mismo.

Ya en ocasiones anteriores he aprovechado la oportunidad que nos brinda SEPIN de abrir debates mediante este blog, para discernir sobre la relevancia del buen comportamiento en la actuación forense, si bien hasta el momento me he centrado en el actuar de los abogados y procuradores.

Así, hace ya un año dediqué este mismo post a explicar la necesidad de lucir una indumentaria adecuada, discutiendo acerca de la exigencia o no de que dichos profesionales portaran corbata en sus actuaciones en Sala. Meses después, retomé el tema de la “educación” centrándome en la siempre borrosa frontera entre la libertad de expresión en el ejercicio del derecho de defensa y la falta del debido respecto hacía el resto de profesionales y partes.

En esta ocasión, y de ahí la cita con la que abría este post, me gustaría exponer una cuestión que desgraciadamente cada vez con mayor frecuencia estoy observando –por mis propias experiencias y también las de otros compañeros– durante el desarrollo de las actuaciones orales en los juzgados. En concreto, me estoy refiriendo a la actitud desconsiderada que muestran algunos Jueces hacía los letrados que con mayor o menor acierto tratan de ejercer la defensa de los intereses de sus clientes de la mejor forma posible. Seguramente mi subconsciente me guió a escribir sobre esta cuestión cuando hace unos días, en el seno de un juicio, mientras los letrados nos esforzábamos por formular nuestras conclusiones en el tiempo límite de 4 minutos (sí, su Señoría nos había otorgado “generosamente” esos 240 segundos para exponer las conclusiones de un juicio en el que había existido interrogatorio de partes, 5 testificales y dos ratificaciones de peritos); pues bien, como decía, mientras el compañero y yo tratábamos de condensar nuestra valoración sobre la prueba practicada, su Señoría decidió aprovechar la ocasión ¡ para consultar un mapa ! (créanme cuando les digo que el objeto litigioso nada tenía que ver con la geografía española).

Es cierto, que sobre los Jueces y Magistrados no sólo recae la difícil tarea y responsabilidad de resolver los litigios que ante ellos se suscitan, sino que además tienen la  exigencia de dirigir los debates y mantener el orden de la Sala (art. 190 de la Ley Orgánica del Poder Judicial). La falta de rigor en el ejercicio de esta función podría provocar que un acto solemne como es la celebración de un juicio pudiera convertirse, en el mejor de los casos, en una discusión propia de un programa televisivo con contertulios experimentados en el arte de polemizar.

Ahora bien, esa facultad/obligación de dirigir los debates y mantener el orden en su sala no debiera ejercerse de modo tal que la percepción que produce es la de “en mi cortijo mando yo”.

Por ello, magistrados y jueces también tienen legalmente impuestos límites y están sometidos a un régimen disciplinario sobre cuya dudosa practicidad luego me referiré.

En efecto, la Ley Orgánica del Poder Judicial recoge el régimen disciplinario de estos miembros de la Carrera Judicial, dedicándole un Capítulo que abarca los arts. 414 y siguientes.  En dicho articulado, como es lógico, no sólo se regula el procedimiento para la exigencia de responsabilidad disciplinaria sino que igualmente se contiene el catálogo de infracciones y su graduación (muy graves, graves o leves). Así, numerosas conductas que seguramente todos los letrados hemos padecido alguna vez y que tienen que ver con la temática de este post aparecen tipificadas dentro de este régimen disciplinario; a modo de ejemplo, podemos citar, la desatención o el retraso injustificado en la iniciación, tramitación o resolución de los procesos, el abuso de autoridad, la grave falta de consideración respecto de, entre otros, los ciudadanos, abogados y procuradores, la utilización en las resoluciones judiciales de expresiones innecesarias o improcedentes, extravagantes o manifiestamente ofensivas o irrespetuosas desde el punto de vista del razonamiento jurídico…

Este tipo de conductas, de producirse, deberían llevar aparejada la imposición de la pertinente sanción, que de conformidad con el art. 420 LOPJ, podría ir desde el simple apercibimiento hasta la separación del servicio.

No obstante, como ya dejaba caer líneas atrás, entiendo que el actual sistema de responsabilidad es poco práctico o al menos eso es lo que la experiencia parece indicar. Y digo ello, porque la gran mayoría de las denuncias presentadas por los letrados respecto a las actuaciones que han sufrido por parte de Magistrados y Jueces finalizan su recorrido con un Acuerdo de la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial por el que se archiva la Información Previa que en su caso se hubiera abierto. Y el letrado afectado, ante ese archivo, muestra su repulsa interponiendo recurso contencioso-administrativo que es sistemáticamente inadmitido bajo el argumento de que los denunciantes carecen de legitimación activa porque  el eventual éxito de la pretensión de la demanda no produciría ningún efecto favorable en la esfera jurídica de la parte actora en el proceso, ni tampoco en las actuaciones jurisdiccionales a las que se refiriese la denuncia presentada ante el CGPJ, pues la eventual sanción que pudiera ser impuesta, por sí sola, no le originaría ventaja alguna, ni le eliminaría ninguna carga o inconveniente. Así lo viene diciendo constantemente el Tribunal Supremo (por todas, TS, Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, Sec. 7.ª, de 29 de junio de 2012 ).

Afortunadamente, el panorama descrito en estas líneas no obedece al comportamiento respetuoso que sí muestran la mayoría de los jueces y magistrados, sino que sólo pretendo que sirva como un modesto toque de atención hacía una práctica que poco a poco veo como se va extendiendo. Y por supuesto, y enlazando con el inicio de este post, la pérdida de la “vergüenza” del que manda no nos debe llevar a nosotros a prescindir del respeto debiendo, si los consideramos oportuno, deducir la oportuna denuncia pese a lo complicado de que la misma prospere.

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10 comentarios en “Sobre la falta de consideración de Jueces y Magistrados hacia los letrados

  1. Comparto tu opinion y sobre todo con la imposibilidad de informar adecuadamente, no solo en procesos penales, sino también en los civiles como los verbales en los en muchas ocasiones se debanten cuestiones de gran importancia para nuestros clientes…. En un penal, hace poco, la jueza recogia su estrado mientras yo informaba … aunque la sentencia fue absolutoria. Saludos

  2. solo dos matices, partiendo de la base de que no es de recibo lo que dices que hizo el juez con el mapa:

    a) Tal vez seamos rigurosos los jueces con el tiempo de conclusiones, pero es muy generalizado ver que no se sabe concluir. El periodo de conclusiones no es un periodo de alegaciones
    b) si el CGPJ hace eso con vuestras quejas, cuantas han quedado en el cajon respecto de abogados……

    • Llevo 27 años ejerciendo de Letrada y antes ejercí 3 años como Procuradora y debo reconocer que la relación de Jueces con Letrados se ha ido deteriorando de firma alarmante en lo últimos años.
      En concreto quiero narraros una situación en la que fui, a mi pesar protagonista:
      Despues de haber solicitado formalmente dia y hora, para hablar con la Jueza titular de uno de los Juzgados de 1a Instancia de San Roque (Cádiz) me persone a la hora indicada y tras aguardar que terminara de hablar por teléfono, le solicite permiso para entrar en su despacho y cuando me dirigí al asiento colocado frente a su mesa, textayeenye me espeto «YO NO LE HE DADO PERMISO PARA QUE SE SIENTE».
      Mi reacción fue salir del despacho ya que para mi había perdido todo interés el asunto del que iba a tratar con ella.
      Jamás en mis años de ejercicio me habían faltado de esa forma al respeto.

      • Lo que comentas es indignante. Comparto tu opinión de que los letrados estamos muy mal vistos por algunos jueces, magistrados, secretarios y hasta funcionarios del Juzgado. Hay veces que te sientes un indefenso anta tanto atropello más cuando el compañero letrado contrario en lugar de solidarizares contigo aprovecha esa situación para sacar «tajada». Aunque no sirva para mucho, soy de la opinión de poner esos hechos en conocimiento del CGPJ. utiliza el formulario de quejas y reclamaciones de su página web. Curiosamente he formulado denuncia ante el Juzgado de San Roque por las dilaciones insosportobales que soporto en u procedimiento penal en el que estoy personado.

      • Pues disculpe usted, pero es una norma básica para alguien con modales: no tomar asiento hasta que no te lo ofrezcan. Si es una de las primeras cosas que te aconsejan ante, por ejemplo, cualquier entrevista de trabajo, imagínese sentarse como Pedro por su casa no ya en la oficina de un empresario, sino en la de un Juez. Es que no hay por dónde excusarlo.

  3. Nunca generalizar es correcto pero ni desde elCGPJ ni desde los distintos colegios de abogados el tena disciplinario se esta llevando bien. Hay que acabar con el corporativismo y crear organos ajenos a estas entidades que de manera objetiva estudie cada caso y decidan sancionar o no

  4. El daño existe. Existe el riesgo cierto para todos los demás abogados de que ese comportamiento se repita.
    Existe el riesgo probable que ese magistrado recuerde al autor de la denuncia, con lo que el riesgo de falta de imparcialidad en su siguiente decisión es elevado; pero no podrá alegar presunción de falta de imparcilaidad por la denuncia presentada ya que si no estavba legitimado para presentar la denuncia ¿la denuncia nunca existió?
    Lo que dijo aquel Alcalde de Jerez, creo, que la justicia era un cachondeo no fue descaminado. De hecho no le sancionaron por haberlo dicho, aunque lo intentaron.

  5. Apreciado compañero,

    Leo detenidamente tu artículo y lamento comunicarte que para algunos jueces todo vale. A raiz de un incidente con un agente judicial, un juez, en ausencia del Secretario, tuvo la «amabilidad» de recibirme para expresar mi protesta. Pues bien, incapaz de escuchar y con el derecho de no soltar palabra fue incapaz de entender mi postura. Vista esta incapacidad le comuniqué que respetaba su punto de vista pero que haría queja a través del Colegio de Procuradores y entonces salió con aquello del «ya veo que Usted lo lleva todo al extremo y es incapaz de entrar a razonar» Para concluir y en tono conciliador le dije que no es mi forma de llegar a los extremos, pues en el fondo entiendo y entenderé que en la justicia, abogados y procuradores, fiscales y jueces «estamos en el mismo barco». Va el sujeto y soltó que no estamos en el mismo barco porque ellos cobran del Estado y nosotros, los abogados y procuradores, cobramos de nuestros clientes. Con esta visión tan «amplia» y tan orientada al aspecto económico-laboral funcionan algunos jueces. Ellos son funcionarios y esta calidad laboral es lo que les permite ser estúpidos, prepotentes y autistas de la realidad en que viven. El hombre en el final de su discurso tuvo tiempo en meterse nuevamente con los abogados y procuradores.

    Afortunademente, cretinos como este hay pocos, tengo la suerte de conocer muchos jueces que son además de extraordinarios y ponderados juristas buenos compañeros que, fuera de los juzgados, enseñan, comparten y saben disfrutar de la compañía de los abogados y procuradores.

  6. El respeto debido a la sala incumbe a todos, principalmente a quien dirige y detenta esa responsabilidad, si ell Juez falta el.respeto o denigra a un profesional, que ademas es un actor imprescindible en un proceso, ademas de incrurrir en una falta disciplinaria, dificulta el ejerccio del derecho a la.defensa . Ejerzo la profesion por vocacion, ya que podria ser juez o procurador, politico o.funcionario , es raro.encontrar jueces que.actuan.asi, son los menos, tratar con decoro. y debido respeto a la autoridad judicial,.tambien significa de forma reciproca a todos los profesionales que a ello nos dedicamos. Incluido el.servicio de.limpieza del juzgado, personal de.seguridad y demas.

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