Las dos vertientes de la palabra “DESAHUCIO”

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 Begoña Costas de Vicente

Directora de Sepín Arrendamientos Urbanos. Abogada

Desde que la crisis económica ha hecho mella en la sociedad, prácticamente todos los días, entidades financieras, políticos, asociaciones etc. están presentes en los medios de comunicación, en cuestiones relacionadas con el desahucio, y ante tal vocablo, la gran mayoría de los ciudadanos automáticamente mostramos oposición por entender una acción peyorativa y lamentable para aquellos que lo sufren, deseando que se llegue a la mejor solución posible, máxime ante los trágicos sucesos acaecidos como consecuencia del mismo. En todos estos casos, se está utilizando la palabra DESAHUCIO para hacer referencia a las ejecuciones hipotecarias, que llevan consigo el lanzamiento de una vivienda.

Ahora bien, es importante discernir la utilización de la palabra desahucio “en una ejecución hipotecaria” y “en un alquiler de inmueble”; en el primer caso no debería aplicarse ya que el desahucio no es una ejecución hipotecaria, sino que por éste debemos entender la acción del arrendador frente al arrendatario ante la falta de pago de la renta. Nada tiene que ver una cosa con otra. Y entiendo que sería una obligación de todos los colectivos, políticos, periodistas y juristas, intentar al menos explicar la distinta acepción de esta palabra para evitar confusión.

Si acudimos al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, y buscamos la palabra “desahucio” nos encontramos con la respuesta siguiente: “Acción y efectos de desahuciar” y  “Desahuciar: despedir a un inquilino mediante acción legal”.

Es decir, tal acción en principio estaría reservada para el arrendatario, el inquilino, en el ámbito de un contrato de alquiler. Por el contrario, no encontramos  precepto legal alguno en la Ley y Reglamento Hipotecario, en el Código Civil y en la Ley de Enjuiciamiento Civil que hagan referencia al “desahucio” cuando se trata de una ejecución hipotecaria, pero hay que reconocer que tal acción, hoy por hoy, se ha adueñado del término, y nuestro empeño en estos breves comentarios está en hacer ver que se trata de dos cuestiones distintas.

Hay ocasiones en que grupos y asociaciones contra los desahucios, intentan paralizarlos, no los que derivan de una ejecución hipotecaria, sino los que se originan por no pagar el alquiler del piso o local, con desconocimiento total de quien es el arrendador, que muchas veces puede estar en la misma o parecida situación de precariedad económica que el arrendatario deudor. Son muchas las personas que, con toda modestia, viven de recibir un alquiler, la mayor parte pequeño, por lo que es importante aclarar que detrás de estos procedimientos no hay, en general, grandes bancos o empresas, sino personas normales y corrientes que igualmente tienen derecho a recibir su renta.

Pero, además, esta confusión de conceptos poco va a ayudar a la futura reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos, que se encuentra ya en fase de Informe de Ponencia sobre las enmiendas al Proyecto de Ley , pues aquí si se habla del “desahucio” y de su agilización, y es posible que se reciban multitud de críticas por el hecho de tratar de mejorar un poco la tramitación de los procesos de falta de pago del arrendatario, algo que es necesario para animar a los propietarios a poner en alquiler una vivienda, teniendo en cuenta  que quienes lo hacen en concepto de arrendadores son en general personas físicas que han invertido sus ahorros en la compra de un piso, la mayor de las veces con hipoteca, y que lo alquilan para conseguir una renta, que servirá el día de mañana para su familia.

En definitiva, debemos defender el uso correcto de los conceptos jurídicos, por un lado existen “lanzamientos y ejecuciones hipotecarias” y por otro el “desahucio”, que  debería quedar exclusivamente reservado para el ámbito del alquiler de viviendas y locales.

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4 comentarios en “Las dos vertientes de la palabra “DESAHUCIO”

  1. ¡Enhorabuena Begoña! ya era hora de que alguien pusiera los puntos sobre las íes.
    Y son muchas, muchas las personas a las que se perjudica con esta confusión de conceptos. Desde luego, dado el panorama, no aconsejo a nadie recurrir a alquilar una vivienda como medio para subsistir. Claro que los problemas que surgen de los contratos de arrendamiento, son un mal endémico. Y la pena es que pagan justos por pecadores, porque unos pocos perjudican a todo el colectivo.

    • Estoy plenamente de acuerdo contigo Begoña! Llevo muchos años inmersa en el mundo de los arrendamientos y he tenido que ver como propietarios, víctimas de una vetusta normativa arrendaticia han venido soportando arrendamientos ruinosos y aún lo siguen haciendo.
      Esta realidad, sin embargo, parece no interesa ni a la prensa, ni a la administración, ni promueve ninguna solidaridad social.
      Parece que al arrendador siempre se le presume riqueza, cosa harto alejada de la verdad, y por ello se está distorsionando su imagen y criticando su legítimo derecho de recuperar su propiedad cuando la otra parte no cumple sus obligaciones.
      No se puede generalizar, pero lo cierto es que hasta la fecha, y hasta que se extingan los contratos aún sometidos a prórroga forzosa, que aún quedan muchos, la labor social que está cumpliendo el arrendador es importantísima, porque con su esfuerzo está cubriendo el derecho a vivienda que la Constitución reconoce, a buena parte de la sociedad.

  2. Pingback: Significado de los términos “desahucio” i “desnonament” | JOSEP TÉRMENS abogadoarrendamientos
  3. Efectivamente tienes toda la razón y resulta muy conveniente clarificar conceptos. Excelente artículo. Un saludo.

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