Una mirada a la violencia contra las mujeres en la adolescencia

Ana Vidal Pérez de la Ossa

Redacción Jurídica de Sepín
Introducción

La Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género ha elaborado un Informe sobre “La situación de la violencia contra las mujeres en la adolescencia en España(SP/DOCT/109553) que me parece muy importante tener en cuenta y hacer visible, puesto que revela que la violencia contra las mujeres no se está resolviendo de manera adecuada y empieza desde muy pronto, en las primeras relaciones de pareja y familiares.

El documento, además de conceptualizar los tipos de violencia y la situación de las mujeres tanto en España como en Europa, a través de unos indicadores, analiza la situación de la adolescencia en España: los factores de riesgo, la influencia creciente de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación), la violencia sexual, la situación actual y las propuestas de prevención y mejora.

Creo que es importante tener en cuenta que la violencia de género afecta a todos los estratos sociales y de edad y hacen falta soluciones transversales y que lleguen cuanto antes para desarrollar conductas sanas que eliminen radicalmente la violencia contra las mujeres.

Indicadores  

Los resultados que se presentan en el informe citado se obtuvieron en dos investigaciones estatales sobre la violencia de género en el ámbito de la pareja realizadas por la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y en un contexto similar, por impulso de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, en un grupo de trabajo en el que también participaron las 17 Consejerías de Educación de las CCAA y el Ministerio de Educación y Educación Profesional.

A la hora de estudiar los indicadores, se establecieron tres grupos según la protección de las adolescentes frente a la violencia de género: las que tienen una buena protección, las de protección intermedia y víctimas de situaciones de violencia de género. Y entre los adolescentes varones los grupos se definen por: los que tienen buena protección, de protección intermedia y maltratadores. Esta diferencia se hizo para ver cómo se relacionaban los distintos indicadores.

Código Penal. Comentarios y Jurisprudencia. 4 tomos (5.ª ed.)

Las características de la violencia respecto a la estructura de la violencia son:

“1. La violencia emocional y de control puede existir en ausencia de violencia física y sexual, pero estas formas más extremas de violencia suelen incluir las anteriores.

2. La orientación al control, al dominio, que caracteriza a la violencia de género, está presente en todas las situaciones en las que se da violencia del hombre contra la mujer en la pareja, tanto a partir de lo que reconocen las chicas como a partir de lo que reconocen los chicos.

3. Los tipos definidos reflejan tres niveles diferentes de riesgo respecto a la violencia de género. Por lo que, las conductas más frecuentes y menos graves deberían alertar de la necesidad de detenerlas lo antes posible, puesto que además del daño que en sí mismas suponen pueden derivar en las situaciones más extremas.

4. Los tipos o niveles de riesgo de violencia de género definidos a partir de lo que reconocen los chicos están claramente relacionados con niveles también diferentes de identificación con la mentalidad que subyace a la violencia de género, justificando el sexismo, la violencia para resolver conflictos, el dominio del hombre sobre la mujer y la violencia de género.

5. Entre las chicas, por el contrario, el grupo de víctimas que vive la violencia en mayor medida, la justifica menos que el grupo con un nivel medio de protección. Situación diferente a la vivida en épocas anteriores y que cabe relacionar con el creciente rechazo a dicha violencia que se ha producido en el conjunto de la sociedad, llegando también a sus víctimas”.

De donde se extraen estas características en cuanto al inicio y evolución de la violencia:

  1. El esquema coercitivo de control abusivo es la forma más frecuente de violencia: hay que tener en cuenta que la adolescencia y juventud tiene especial dificultad para reconocer como violencia de género la violencia de control.
  2. Existencia de un fuerte vínculo afectivo del que se aprovecha quien ejerce violencia alternando entre un comportamiento violento y otro que no lo es.
  3. Si el vínculo afectivo no es suficientemente fuerte surgen amenazas.

En cuanto a las condiciones de riesgo, se enumeran y detallan en el informe las siguientes:

  • Mentalidad de dominio-sumisión: Se destaca como la principal condición de riesgo de las conductas de maltrato.
  • El avance hacia la igualdad y la resistencia al cambio: Hay un incremento de la violencia cuando los hombres detectan pérdida de control en cualquier contexto.
  • El componente emocional del sexismo y el estrés de rol: los hombres que ejercen violencia de género manifiestan menos autoestima que los que no la ejercen, que se relaciona con el estrés de rol al interactuar con mujeres que contrarían los estereotipos sexistas. También se relaciona que el estrés de las chicas por contrariar el rol sexista puede estar relacionado con la violencia sufrida. Así, se revela que el componente emocional del sexismo es más difícil de modificar que el componente cognitivo.
  • La reproducción intergeneracional de la violencia: La exposición a la violencia en la familia de origen multiplica el riesgo de los hombres de ejercer violencia. Igualmente, las chicas que han sufrido violencia familiar tienen más riesgo de sufrirla en la vida. En este sentido se ha comprobado la relevancia de cuatro condiciones de protección que amortiguan el impacto de la violencia familiar en la conducta posterior: establecimiento de vínculos familiares no violentos, rechazo de cualquier forma de violencia, comprometerse explícitamente a no ejercer violencia y adquisición de habilidades alternativas para resolver conflictos.
  • Tecnologías de la información y la comunicación: la violencia puede afectar especialmente a la mujer por el uso de las TICs, ya que tanto maltratadores como víctimas están sobrerrepresentados en quienes las usan de forma abusiva y precisamente ese abuso es origen del aumento de la violencia. Las conclusiones en este sentido son tres: que el creciente uso de las TICs ha cambiado las relaciones en la adolescencia, que esto puede facilitar las relaciones, pero también los riesgos y el uso de las nuevas tecnologías para llevar a cabo violencia de género.
  • El papel de la educación: el trabajo sobre la violencia de género en la escuela disminuye tanto la posibilidad de ser maltratador como la de sufrir maltrato, por lo que se revela la necesidad de incrementar las medidas que garanticen la prevención de la violencia de género en la población adolescente.
Conclusiones generales sobre la violencia de género

Se refleja una mayor dificultad en los chicos para reconocer haber ejercido violencia que en las chicas que la han sufrido como víctimas.

Entre 2010 y 2013 se incrementó la violencia de género en el ámbito de pareja en la adolescencia, pero descendió entre 2013 y 2020 y también entre 2010 y 2020 se redujo la violencia de control.

Se destacan otras formas de violencia que hay que prevenir, que son:

– El acoso sexual online, siendo más habitual para las chicas recibir propuestas para que envíen fotografías que para solicitarles ciber-sexo.

– Violencia sexual, en el sentido de haber sido presionadas para realizar actividades de tipo sexual, aunque en muchos más casos estas no se materializaran. En mayor porcentaje, esta presión está ejercida por el chico con el que salen.

– La importancia de la educación afectivo-sexual para la igualdad, tal y como se proponía en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, de cara a “reforzar y ampliar en materia de educación, los valores igualitarios y la educación afectivo-sexual en todos los niveles educativos, fomentando que se aborde de forma integral (aspectos fisiológicos y afectivo-emocionales)”, así como “prevenir la violencia sexual, trabajando específicamente con los niños y varones adolescentes”. En el estudio elaborado en 2020 se puede observar que haber trabajado en la escuela la educación sexual reduce el riesgo de ejercer violencia de género los chicos y de sufrirla las chicas. Sin embargo, se revela necesario extender la educación afectivo sexual para la igualdad.

La situación actual de la adolescencia en cuanto a la mentalidad de dominio-sumisión refleja:

– El porcentaje de chicos que está de acuerdo con las creencias sexistas y de justificación de la violencia es el triple que el de chicas. Además, el riesgo de que los chicos ejerzan violencia de género se incrementa cuando se identifica con el sexismo, la justificación de la violencia como forma de resolver conflictos y la justificación de la violencia de género. Aún así, la comparación de resultados de la última década refleja una disminución de la identificación de la adolescencia con la mentalidad de dominio-sumisión.

– La adolescencia prefiere identificarse con valores como simpatía, inteligencia, bondad y sinceridad, y hay diferencias en cuanto a chicos y chicas cuando se identifican con valores como la defensa de la igualdad, dinero y posesiones y fuerza física. Se refleja un cambio en los valores en la última década siendo ahora la identificación mayor con los valores éticos, relacionados con igualdad, bondad y justicia en detrimento de otros valores.

– Respecto a los valores de la pareja ideal, persiste la imagen de la mujer como objeto de atractivo físico entre los chicos. Las chicas eligen sobre todo sinceridad, bondad y simpatía; mientras que los chicos la simpatía y el atractivo físico, seguidos de la sinceridad. Sin embargo, les gustaría ser identificados con valores relacionados con igualdad, bondad y justicia.

– Se introducen preguntas sobre el estrés de rol de género porque se detecta una especial resistencia al cambio. En las chicas, el mayor estrés de estos roles guarda relación con la mayor violencia de género sufrida. En el caso de los chicos también el mayor estrés se relaciona con la violencia ejercida.

En definitiva, conviene orientar la prevención de la violencia de género dentro de una perspectiva integral que ayude a rechazar toda forma de violencia.

Evolución respecto a las TICs

Las conductas de riesgo y de protección se resumen en: dar información personal poniendo en peligro su privacidad y seguridad, conductas que aumentan el riesgo de victimización y que aumentan el riesgo de violencia y también conductas de protección. El riesgo online también está en relación con la mayor violencia sufrida.

En cuanto a internet y redes sociales, las chicas tienen un uso más problemático de ambos, lo que genera más riesgo de adicción y de padecer violencia. Todo esto se traduce en la necesidad de extender la alfabetización digital a toda la población, enseñando a prevenir los riesgos de las nuevas tecnologías. Por otra parte, aunque las TICs y los medios de comunicación sean condiciones de riesgo de la violencia de género, también proporcionan herramientas para erradicarlas.

Familia y escuela en la relación con la violencia de género

Es necesaria también la educación socioemocional desde una perspectiva de género. Hay una relación entre los mensajes que se escuchan en el entorno y la violencia de género ejercida o sufrida por los y las adolescentes, por lo que es muy importante implicar a las familias en la erradicación de la violencia como forma de resolución de conflictos.

En los centros educativos han aumentado las actividades destinadas a la construcción proactiva de la igualdad y la prevención del sexismo propuestas en el Pacto de Estado, pero todavía hay que trabajar para que esta educación se generalice, ya que trabajar en la escuela los temas propuestos en el Pacto de Estado reduce el riesgo de vivir violencia de género.

Se está avanzando en cuanto a la prevención y eliminación de la violencia de género en la adolescencia, pero es necesario consolidar este avance y extenderlo.

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