Los datos de la Mediación familiar en 2019: conclusiones y una brevísima reflexión

 

Gema Murciano Álvarez

Redacción Jurídica de Sepín

Como viene siendo habitual desde hace 6 años, la llegada de febrero constituye un baño de realidad al analizar las sentencias dictadas en el año inmediatamente anterior en las que la mediación, como método adecuado de resolución de conflictos tiene cierto protagonismo. De este modo procuramos un seguimiento de la relación que tienen nuestros órganos jurisdiccionales con esta herramienta y otras ADR’s (Alternative Dispute resolution), como puede ser la Coordinación de Parentalidad. Todos estos análisis pueden ser consultados en nuestra base de datos.

Conviene advertir en primer lugar que las resoluciones se toman tras su publicación en el CENDOJ, y debido a que hay algunos órganos que tiene dificultades en realizar el envío en plazo,  es posible que desde que se toman las últimas referencias, puedan aparecer nuevas sentencias publicadas, aunque no creemos que alteren en demasía estas conclusiones.

En el año 2019, este Centro de Documentación Jurídica arroja un resultado total de 101665 sentencias publicadas en el orden civil (quizás sería el momento de reivindicar la Jurisdicción de Derecho de Familia debido a la complejidad de esta materia), de este resultado sólo en 157 se habla de mediación familiar, que viene a ser un 38% más respecto el año 2018, y aunque a priori, esto nos lleva a ser optimistas, el valor absoluto es en cierto modo decepcionante como se desprende del estudio publicado en el número 23 de la Revista Mediación y Arbitraje del mes de Febrero de 2020, ya que en un alto porcentaje de estas, se habla de forma tangencial (se dice que ha habido una petición de mediación familiar para apoyar una pretensión sin que se acredite que se intentara realmente a un acuerdo extrajudicial).

Pese a lo mucho que se mueven los profesionales de la mediación, en aras de su difusión y mayor compresión entre los operadores jurídicos y no sólo en la ciudadanía en general, nos llama la atención las pocas sentencias en las que la mediación tiene un papel más o menos protagonista.

Dada esta tesitura, desde estas líneas queremos reconocer la valentía de jueces y magistrados, muchos con nombre propio,  que no dudan en aludir o derivar a mediación situaciones conflictivas susceptibles de obtener una respuesta satisfactoria jurídicamente hablando, pero sobre todo, satisfactoria para las partes en el seno de una ruptura familiar.

También queremos destacar que los máximos representantes de la ley tienen un papel esencial contribuyendo a impulsar y activar la mediación, fomentando que se resuelvan pacíficamente numerosos conflictos que abarrotan las salas y, además, cumpliendo con una importante función social al promover, tanto un escenario menos beligerante, como una justicia más humana, accesible y cercana al ciudadano.

La tímida derivación a mediación se hace en muchas ocasiones después de dictar sentencia, lo que no permite un seguimiento de una tutela posterior. Es posible que si esta derivación se realizara de manera previa al desarrollo del juicio, el propio Juez podría considerar los avances entre las partes y ver su tarea simplificada.

Tras las considerables sugerencias por parte de numerosas asociaciones y particulares que se hicieron al Anteproyecto de Ley de Impulso a la Mediación, y tras la publicación de la Orden JUS/57/2019, de 22 de enero, por la que se crea el Foro para la mediación, esperamos que más jueces y magistrados hagan una apuesta seria por la mediación.

La preocupación por salvaguardar el interés superior del menor, ha sido el motivo de que muchos jueces recriminen la actitud belicosa de los progenitores y les sugieran el uso de esta herramienta, no solo para preservar al menor de un conflicto que no le pertenece, también para garantizar el desenvolvimiento pacífico y equilibrado de la personalidad de aquél, rebajar su cuadro de ansiedad y desasosiego, evitar y desjudicializar el conflicto y para llegar a tener actitud de colaboración y diálogo que favorezca el desarrollo del menor.

A estos efectos, merece la pena destacar la sentencia de la AP Barcelona, Sec. 12.ª – SP/SENT/1006492-, que llega a decir que no se puede invocar el interés del menor si no se ha intentado un proceso de mediación para mantener el consenso inicial sobre la custodia, y se ha optado por la vía contenciosa sin tener en cuenta la angustia que se produce en su estabilidad.

Pero además los temas estrella en los que los jueces tienen más claro que la mediación puede facilitar la vida de las personas, y su propio trabajo, tienen que ver con la custodia, los regímenes de visitas y las discrepancias en el ejercicio de la patria potestad.

Queremos recalcar el apartado que recoge las consecuencias de no acudir a un proceso de mediación, pues por fin, el intento serio de mediación se ve recompensado con la no imposición de costas en 1ª instancia con el intento de mediación por una parte, y la apreciación de temeridad a efectos de la imposición de las costas ante la negativa injustificada a acudir a la primera sesión informativa de mediación

Otra de las sentencias que podrá encontrar bajo ese epígrafe perteneciente a la  AP Barcelona, Sec. 12.ª  – SP/SENT/1030871 – que además de reprochar la actitud de los padres les llega a decir que “Cualquier padre o madre responsable sentiría la necesidad de sentarse con el otro para poner en común las dificultades del hijo, las necesidades advertidas como no cubiertas, y las diferentes opciones -porque no hay solo una- para hacer frente a esas situaciones, que con toda seguridad se reiteraran hasta que ____ llegue a la mayor edad” 

Pero no solo realiza un reproche a los progenitores, también a su defensa:  “La negativa de acudir a mediación a través de un escrito de las defensas sin dar razón supone una conculcación de las reglas de buena fe procesal que sería merecedora de multa”.

Y es que ganar dinero es muy buena idea, una revancha puede estar bien, continuar enganchado a una persona que no nos quiere puede ser una opción, pero ¿tiene que ser a costa de lo que más queremos?

Formularios imprescindibles en un procedimiento de mediación

2 comentarios en “Los datos de la Mediación familiar en 2019: conclusiones y una brevísima reflexión

  1. Das a entender que ir a juicio es un negocio. ¿Acaso no lo es también la mediación? Creo que los jueces no son quienes para reprochar a los ciudadanos que acudan a un sistema judicial en el que confían para resolver sus conflictos, entre otras cosas, porque entienden que tenemos una justicia de calidad. Habrá que reflexionar también porqué la gente o los profesionales no confían en la mediación. La obsesión por la mediación a toda costa, también es reprochable. Parece que se quieren sacar el trabajo de encima a costa de lo que más queremos.

    • Estimado Juan:

      En primer lugar, le agradezco la lectura de este blog.

      En segundo lugar, le agradezco la oportunidad de aclarar algunos puntos, que tras una segunda lectura, quizás han quedado algo dudosos.

      Mi intención no pretendía dar a entender que ir a juicio es un negocio, y lamento que así se
      haya percibido.

      En cuanto a la justicia de calidad, que no está puesta en duda, entiendo que los jueces y magistrados, desde su posición y como garantes de esa justicia, si deben procurar un uso racional de la misma para que siga manteniendo esos estándares, por ello, y en situaciones concretas, si advierten que se puede encontrar una solución satisfactoria de otra manera, deben hacerlo saber.

      Sobre todo en el ámbito de familia, que suelen darse situaciones donde la relación interesa o debe mantenerse en el tiempo, es conveniente, no solo dar una solución jurídica, sino una solución integral. Lo que se ve en un juicio, en el que ni siquiera hay posibilidad de que hablen las partes directamente, es la punta de un conflicto mucho mayor, que si no se soluciona entra en bucle haciendo un uso irracional (algunos tribunales tildan de abuso: Juzgado de 1.ª Instancia Barcelona, n.º 52, de 26 de enero de 2015, SP/AUTRJ/803984) del sistema de justicia, que es para todos.

      Si se soluciona en mediación, o a través de otra herramienta, no se abusa del sistema judicial, si se soluciona parcialmente, pero las relaciones ya no tienen esa tensión, se produce un uso racional del sistema judicial.

      Sobre el uso racional, la STC, Sala Pleno, de 16 de febrero de 2012 (SP/SENT/664480), tiene dicho que «la ley podrá establecer límites al ejercicio del derecho fundamental que serán constitucionalmente válidos si, respetando su contenido esencial, están dirigidos a preservar otros derechos, bienes o intereses constitucionalmente protegidos y guardan la adecuada proporcionalidad con la naturaleza del proceso y la finalidad perseguida», es decir, debe buscarse un uso adecuado del proceso judicial, y, en caso contrario, existe la posibilidad de establecer los límites oportunos para evitar un uso fraudulento. Además, hay que tener en cuenta que una sentencia en ocasiones deja mucha insatisfacción y aviva el conflicto más que resolverlo.

      En mi opinión, el uso de la mediación no debe privar de otros métodos adecuados de resolución de conflicto, el Letrado, como primera persona que se acerca al conflicto y acorde con nuestro código deontológico, debemos ofrecer las mejores opciones para resolverlo, pero eso no significa por sistema que haya que pasar necesariamente por mediación, no siempre prima mantener las relaciones, por ejemplo, una pareja sin hijos que se quiere divorciar, que te lesione una maceta caída de un balcón…, otras veces, las relaciones no están muy dañadas y se puede dialogar con las partes, en ese caso, lo lógico es probar otras técnicas como la negociación, que funciona y está probada su efectividad desde que existe la profesión de abogado. Entiendo que si se va a juicio, es que previamente se ha intentado una negociación, y si no es para homologar el acuerdo, es porque no se ha logrado éste.

      Dicho lo cual, la mediación exige la voluntariedad de las partes, y a veces, como digo, las ganas de revancha, de seguir enganchado a una persona, o de que te den la razón son tan intensas, que se boicotea todo el proceso, por eso entiendo que sigue siendo necesaria la existencia de jueces, magistrados, letrados, procuradores y demás personas implicadas en la maquinaria judicial, ya que los conflictos son como las energías, no se destruyen, se trasforman. Y seguirán siendo necesarios porque el proceso requiere de un orden formal en cuanto a trámites, documentación, que sólo puede ser dotado por letrados y procuradores.

      La reflexión que apunta sobre el porqué no se confía en la mediación no solo por la ciudadanía, sino por el resto de los operadores jurídicos, me parece de lo más interesante, y me encantaría leer su opinión al respecto.

      Reciba un cordial saludo.

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