La preclusión de alegaciones y peticiones o el problema del art. 400 LEC

Miguel Guerra Pérez

Director de Sepin Proceso Civil. Abogado

La LEC determina en su art. 400 bajo la rúbrica Preclusión de la alegación de hechos y fundamentos jurídicos:

«1. Cuando lo que se pida en la demanda pueda fundarse en diferentes hechos o en distintos fundamentos o títulos jurídicos, habrán de aducirse en ella cuantos resulten conocidos o puedan invocarse al tiempo de interponerla, sin que sea admisible reservar su alegación para un proceso ulterior.

La carga de la alegación a que se refiere el párrafo anterior se entenderá sin perjuicio de las alegaciones complementarias o de hechos nuevos o de nueva noticia permitidas en esta Ley en momentos posteriores a la demanda y a la contestación.

2. De conformidad con lo dispuesto en al apartado anterior, a efectos de litispendencia y de cosa juzgada, los hechos y los fundamentos jurídicos aducidos en un litigio se considerarán los mismos que los alegados en otro juicio anterior si hubiesen podido alegarse en éste».

Por otro lado, cuando desarrolla las cosa juzgada, el art. 222.1 determina que «La cosa Juzgada de las sentencias firmes, sean estimatorias o desestimatorias, excluirá, conforme a la ley, un ulterior proceso cuyo objeto sea idéntico al del proceso en que aquélla se produjo», y en el párrafo segundo del punto 2, concreta que «Se considerarán hechos nuevos y distintos, en relación con el fundamento de las referidas pretensiones, los posteriores a la completa preclusión de los actos de alegación en el proceso en que aquéllas se formularen».

La finalidad de estos preceptos la encontramos en la propia Exposición de Motivos (apdo VIII) de la norma rituaria:

«Se parte aquí de dos criterios inspiradores: por un lado, la necesidad de seguridad jurídica y, por otro, la escasa justificación de someter a los mismos justiciables a diferentes procesos y de provocar la correspondiente actividad de los órganos jurisdiccionales, cuando la cuestión o asunto litigioso razonablemente puede zanjarse en uno solo» para añadir «Con estos criterios, que han de armonizarse con la plenitud de las garantías procesal, la presente Ley, entre otras disposiciones, establece una regla de preclusión de alegaciones de hechos y de fundamentos jurídicos, ya conocida en nuestro Derecho y en otros ordenamientos jurídicos».

La cuestión no es baladí y está suscitando problemas en nuestros Juzgados porque es muy frecuente si la actora no ejercita todas sus acciones/pretensiones contra la misma demandada en un primer proceso que al interponer una segundo proceso, casi de seguro se enfrentará con una excepción clara: la invocación del art. 400 y la alegación de los alcances extensivos de la cosa juzgada que dicho precepto determina.

Como señala Achutegui (SP/DOCT/13443) «Ese principio ya era admitido antes de aprobarse la vigente LEC» citando jurisprudencia del TS  (28 de febrero de 1991, 30 de julio de 1996 o 10 de junio de 2002) que indica «La cosa juzgada se extiende incluso a cuestiones no juzgadas, en cuanto no deducidas expresamente en el proceso, pero que resultan cubiertas igualmente por la cosa juzgada impidiendo su reproducción en ulterior proceso» entre las cuales sitúa «peticiones complementarias de otra principal u otras cuestiones deducibles y no deducidas», doctrina que se reitera en las SSTS de 15 de julio de 2004 y 16 de enero de 2006″.

Ahora bien las dudas surgen de forma inmediata ¿precluyen sólo los hechos y fundamentos de derecho? o en terminología legal «las alegaciones de hecho o jurídicas» o ¿se exige a la parte actora -y por extensión a la demandada reconviniente a la vista del art. 406.4 – que necesariamente incorpore todas las pretensiones que se basen en unos mismos hechos ya existentes a su demanda principal o reconvencional?¿Qué es la pretensión y cuales son los elementos individualizadores de la misma?

El problema es muy complejo porque entran en juego toda una serie de instituciones procesales como analiza la SAP Zamora, Sec. 1.ª, 344/2004, de 22 de diciembre  (SP/SENT/65034): cosa juzgada, elementos de la pretensión, causa petendi, pretensión deducida y deducible…

El punto de partida es la pretensión que se integra por tres conocidos elementos: los sujetos, el objeto y la causa de pedir. Confieso que años después de estudiar derecho procesal sigo sin tener muy claro que es la «causa de pedir».

Prescindiendo de las archi-conocidas teorías doctrinales de la individualización y sustanciación que sinceramente lejos de aclarar la cuestión a mi particularmente me han confundido siempre, la STS de 10 de junio de 2002 analiza la causa petendi y señala  “…cuyos postulados básicos son los siguientes:

A) La intrínseca entidad material de una acción permanece intacta sean cuales fueren las modalidades extrínsecas adoptadas para su formal articulación procesal (SSTS 11-3-85 y 25-5-95).

B) La causa de pedir viene integrada por el conjunto de hechos esenciales para el logro de la consecuencia jurídica pretendida por la parte actora (STS 3-5-00) o, dicho de otra forma, por el conjunto de hechos jurídicamente relevantes para fundar la pretensión (SSTS 19-6-00 y 24-7-00) o título que sirve de base al derecho reclamado (SSTS 27-10-00 y 15-11-01).

C) La identidad de causa de pedir concurre en aquellos supuestos en que se produce una perfecta igualdad en las circunstancias determinantes del derecho reclamado y de su exigibilidad, que sirven de fundamento y apoyo a la nueva acción (STS 27-10-00)».

Pero, descendiendo a lo comprensible, ¿se puede obligar a una persona a acumular de forma necesaria las distintas peticiones que derivan de unos mismos hechos en una demanda? La compatiblidad o incompatibilidad entre dos acciones -por ejemplo la culpa contractual y extracontractual- tema este muy discutido y requeriría un post aparte pero si la respuesta que damos es afirmativa ¿han de acumularse necesariamente? O por poner otro ejemplo ¿Debo siempre reclamar la resolución contractual junto con los daños y perjuicios o puedo reservar estos últimos para un proceso ulterior?

La respuesta a priori es afirmativa: aunque la Ley habla de hechos y fundamentos jurídicos si de esos hechos se derivan unos daños o una serie de acciones, si la causa de pedir ya existía, lo aconsejable parece ser alegarlos todos en la demanda, evitando la aplicación del art. 400 y teniendo siempre cuidado por las posibles incompatibilidades de las acciones o peticiones ejercitadas. Pero yo me pregunto si esto es así dada la interpretación que del art. 400 hacen muchos Juzgados. ¿donde queda el carácter potestativo que entiendo yo se desprende de la regulación de la acumulación de acciones tanto del art. 71.2 -objetiva-, art. 72 -subjetiva- como para la propia reconvención -art. 406.1-?

En todos ellos se utiliza el término «podrá» lo que es perfectamente compatible con el principio dispositivo del proceso civil. Es la actora principal o reconvencional la que decide el alcance y la oportunidad de su reclamación, y si decide sólo reclamar una parte o ejercitar una acción entre las posibles ¿debe entenderse que renuncia al resto o a otras posibles acciones aún no existiendo tal renuncia expresa?

Sin embargo la respuesta es que SÍ y sobre todo viendo la reciente STS, Sala Primera, de lo Civil, 629/2013, de 28 de octubre (SP/SENT/738128) que señala: «La cosa juzgada se extiende incluso a cuestiones no juzgadas, en cuanto no deducidas expresamente en el proceso, pero que resultan cubiertas igualmente por la cosa juzgada impidiendo su reproducción en ulterior proceso, cual sucede con peticiones complementarias de otra principal u otras cuestiones deducibles y no deducidas, como una indemnización de daños no solicitada, siempre que entre ellas y el objeto principal del pleito exista un profundo enlace, pues el mantenimiento en el tiempo de la incertidumbre litigiosa, después de una demanda donde objetiva y causalmente el actor pudo hacer valer todos los pedimentos que tenía contra el demandado, quiebra las garantías jurídicas del amenazado ( SSTS 28-2-91 y 30-7-96 ), postulados en gran medida incorporados explícitamente ahora al art. 400 de la nueva LEC»

Sinceramente sigo teniendo mis dudas y confieso que mi ignorancia es cada día mayor.

[metaslider id=11008]

10 comentarios en “La preclusión de alegaciones y peticiones o el problema del art. 400 LEC

  1. Buenas tardes Miguel, muy interesante tu post, como siempre. Discrepo con la interpretación que hace el TS. Como dice DIEZ-PICAZO en “Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil”, Ed. Civitas, Madrid 2001”, pág. 670: “La preclusión alcanza solamente a causas de pedir deducibles pero no deducidas, pero no a petita deducibles pero no deducidos. Así, si la misma causa de pedir aducida en un primer proceso podría fundar también peticiones no formuladas, éstas sí que podrán hacerse en un segundo proceso, porque no les alcanza esta preclusión.” No hay más que leerse el 400 LEC para extraer lo anterior (se exige identidad en “lo que se pida” y reitera con insistencia que la preclusión afecta sólo a la “alegación de hechos y fundamentos jurídicos”), precepto que, obviamente, ha de ser interpretado rectrictivamente.

    Pongamos un ejem: A, viajero, interpone demanda frente a B, compañía propietaria de línea de autobuses, en la que, calificando los hechos como un caso de responsabilidad civil extracontractual, reclama una indemnización por los daños morales que le ha causado el accidente del autobús en el que viajaba. Conforme al artículo 400.1 LEC, precluye entonces la acción de A frente a B que, teniendo idéntico petitum (identidad de fin: misma condena por daños morales), se basaba en la responsabilidad contractual (causa de pedir distinta) por incumplimiento de contrato de transporte. Para evitar la preclusión, el demandante debió haber llevado a cabo una acumulación eventual o subsidiaria de acciones (art. 71.4 LEC). Pero lo que no precluye es la acción para exigir otra indemnización en concepto de lucro cesante causado por el mismo accidente. En este ejemplo, el actor, conforme al artículo 71.2 LEC, pudo haber realizado una acumulación inicial simple de las dos reclamaciones, pues al tiempo de formular la primera demanda -en relación de la indemnización por daños morales- ya existía el lucro cesante. Sin embargo, la acción no precluye, porque se ejercitan pretensiones distintas.

    En este sentido se pronuncia la STS (Civil) de 20/03/1998: “El principio dispositivo que informa el proceso civil hace factible que cualquier titular de derechos pueda ejercitarlos en su totalidad o parcialmente, o sea, solicitar todas o parte de las consecuencias de tal ejercicio. En otras palabras, que mientras no exista una norma preclusiva que obligue al titular de varias acciones (con identidad de causa petendi y petita diversos) a ejercitarlas en concurso contra el oportuno demandado, no surtirá efectos de cosa juzgada la resolución de una de esas acciones, respecto al ejercicio futuro de las otras”.

    Otro tanto en el Auto de la Sección 5ª de la Audiencia Provincial de Zaragoza de fecha 25 de marzo de 2004: “Engarzando tales principios con el tenor de los arts. 222 y 400 LEC, se observa en los mismos que la prohibición de la reiteración atañe a «hechos y fundamentos o títulos jurídicos», no a peticiones o pretensiones. Es decir, lo que no podrá intentarse en un procedimiento posterior serán los argumentos (de hecho o de derecho) que pudieran ser utilizados en el precedente, pues se entiende precluido el plazo para su alegación. Mas, esta preclusión no alcanza a pretensiones deducibles pero que en aquel momento no le parecieran oportuno interponer al demandante de ambos procesos. Queda así prohibido reiterar una petición desestimada con base en otra causa de pedir o en hechos diferentes, cuando una y otros hubieran podido sustentar «también» (o sea, además de los utilizados) la petición del pleito precedente.Mas, no se debe confundir la «base o sustrato» de lo pedido con la «petición». Son dos conceptos íntimamente ligados, pero ontológicamente independientes.”

  2. Acabo de leer esta entrada y me surge una duda.
    Por ejemplo, una entidad mantiene dos créditos con garantía hipotecaria contra la misma persona y propiedad y ejecuta sólo la primer hipoteca; ha precluído su derecho de ejecutar la segunda hipoteca?

    • Buenos días Oscar, yo entiendo que no, por las razones que ya expuse en mi post. En tu caso se trataría de ejercitar una pretensión distinta (la reclamación de un segundo crédito), no de invocar otra causa de pedir para reclamar el mismo crédito. Saludos,

  3. Enhorabuena por el post Miguel Guerra, no obstante, sigo teniendo dudas.

    Supuesto: hipoteca de un consumidor sobre su vivienda habitual, ¿puede el actor interponer demanda por cláusula suelo y, pasado un tiempo, otra demanda por los intereses de demora o por la cláusula de vencimiento anticipado del crédito en un proceso ulterior?, en tal caso, ¿ se podría alegar por la entidad bancaria cosa juzgada en base al art. 400 de la LEC?.
    Entiendo que existiría identidad de partes y título, sin embargo, no tengo claro que existiera identidad en la causa de pedir.

    Saludos cordiales.

    • Comparto tus dudas Miguel. Para mis las pretensiones son diferentes y por lo tanto puede deducirse en procedmientos diferentes. Salvo mejor criterio.

  4. Buenas tardes, acabo de reparar (creo que no se había comentado) en que la Sala 1ª del TS (ponente Salas Carceller), dictó sentencia de 21 de julio de 2016 (nº 515/2016), en la que clarifica en buena medida el sentido que debe atribuirse a la norma. La sentencia indica que “no puede apreciarse la existencia de cosa juzgada sobre la pretensión ahora formulada que no lo fue en el anterior proceso ni tenía el demandante la obligación de hacerlo, como se desprende de lo dispuesto por la propia norma invocada: el artículo 400 LEC”.

    La doctrina que sienta esta sentencia es que “la ley establece una verdadera preclusión en la alegación de hechos y fundamentos jurídicos que apoyan la acción, pero en forma alguna determina el objeto de la pretensión sobre la que ha de decidir exclusivamente el demandante. Extiende por ello la cosa juzgada material a todas las posibles «causas de pedir» con que pudiera contar el demandante en el momento de formular su demanda pero únicamente respecto de la concreta pretensión que formula. Si no fuera así, carecería de sentido la norma del artículo 219.3 LEC que permite al demandante formular exclusivamente una pretensión de condena al pago de cantidad de dinero, frutos, rentas, utilidades o productos, dejando para un proceso posterior los problemas de liquidación concreta de las cantidades.” Aquí os dejo el enlace para leer esta importantísima sentencia. http://www.poderjudicial.es/search/doAction?action=contentpdf&databasematch=TS&reference=7746308&links=400%20preclusion&optimize=20160729&publicinterface=true

    Así que entiendo que el asunto está zanjado en favor de la posición que ya esgrimí en mi primer post a este interesantísimo artículo de Miguel Guerra.

    Espero que os sea de utilidad. Saludos, Alberto

  5. Buenas tardes, en relación a tu artículo se me plantea una duda que seguramente ya habrán barajado otros compañeros, en relación a la aplicación del art. 400.2 LEC en un supuesto de demanda de nulidad de cláusulas hipotecarias y reclamación de cantidad. En otros supuestos como alegación de cláusulas distintas en distintas demandas ya he comprobado como los tribunales no aprecian cosa juzgada. Ahora bien, respecto a plantear dos demandas independientes, primero de nulidad (clausula gastos al consumidor) y posteriormente de reclamación de cantidad (facturas abonadas por éste en base a la cláusula nula), en base a los artículos 71 y 72 de la LEC, siendo diferentes las causas de pedir, parece factible, pero estando estrechamente vinculadas ambas pretensiones conocidas con anterioridad y ante la postura del TS entro en duda respecto a si sólo se plantea la demanda de nulidad posteriormente se vea desestimada la demanda de reclamación de cantidad de las facturas que abonó el consumidor/demandante vía art. 400. Qué opinas?

    • Buenos días, me encuentro en el mismo caso, solo que el juzgado especializado de Zaragoza, utiliza la llamada regla del boli azul, por lo que no declara la nulidad de toda la cláusula, sino de aquéllas partes de la misma que entiende nulas. Ahora mismo está dejando fuera el IAJD, por lo que si presentas una demanda pidiendo la nulidad de la cláusula de gastos, que te la puede conceder parcialmente, con lo que ello supone en materia de costas, me sugiere la duda de qué sentido tiene reservarse la reclamación de cantidad para un procedimiento posterior.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.