Si se te cruza un ciervo y lo atropellas serás responsable

Roberto Guimerá Ferrer-Sama

Codirector de Sepín Tráfico. Abogado

La Ley 6/2014, de 7 de abril (SP/LEG/14278), ha venido a introducir una serie de reformas en el Texto Articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, aprobado por el Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo (SP/LEG/2577) -que entrarán en vigor el próximo 9 de mayo-, de las que ya hemos venido dando cuenta en este blog desde el inicio de su tramitación parlamentaria.

Una de esas reformas parece seguir esa línea a la que trata de acostumbrarnos nuestro poder legislativo en los últimos tiempos consistente en disminuir lo máximo posible las cargas económicas de las Administraciones Públicas para trasladárselas directamente a los ciudadanos, a quienes impone un fuerte incremento de su solidaridad con los “esfuerzos” para salir de la crisis. El ejemplo más claro de todo esto lo tenemos en los impuestos, y, entre ellos, el que podría ser más llamativo es el aumento del IVA. La polémica Ley de Tasas también entra claramente en este grupo de ejemplos, aunque en este caso, además, se busca reducir la litigiosidad, objetivo que se ha conseguido conforme indican las últimas estadísticas judiciales.

Esa reforma en materia de tráfico a la que ahora nos estamos refiriendo es la correspondiente a la responsabilidad por atropellos de especies cinegéticas. Son los atropellos de animales, como ciervos o jabalís, que se escapan de un coto privado de caza e irrumpen sorpresivamente en nuestras carreteras provocando accidentes por colisión o por tratar de eludirles. La nueva regulación, que entrará en vigor en unos días, viene a limitar considerablemente la responsabilidad de la Administración y de los propietarios de los cotos privados de caza, para cargársela, casi por completo, al sufrido ciudadano y, en consecuencia, a la aseguradora de su vehículo.

Así es. La cuestión que aquí nos ocupa se regula en la Disposición Adicional Novena de la referida Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Se introdujo en el Texto Refundido a través de la Ley 17/2005, de 19 de julio, y entró en vigor el 9 de agosto de ese mismo año.

En cada uno de los tres párrafos de dicha Disposición Adicional se distinguen las distintas personas responsables en estas situaciones, en atención a la concurrencia de determinadas circunstancias.

En la regulación actual, que quedará derogada en breve, esas responsabilidades se reparten de la siguiente forma:

– En el párrafo primero se atribuye al conductor del vehículo por el incumplimiento del deber objetivo de cuidado exigible (“cuando se le pueda imputar el incumplimiento de las normas de circulación”).

– En el segundo, al titular del aprovechamiento cinegético o, en su defecto, al propietario del mismo, “cuando el accidente sea consecuencia directa de la acción de cazar o de una falta de diligencia en la conservación  del terreno acotado”.

– Por último, en el tercero, al titular de la vía pública en la que se produce el accidente “como consecuencia de su responsabilidad en el estado de conservación de la misma y en su señalización”.

En nuestro Cuaderno Jurídico Tráfico, Circulación y Seguridad Vial n.º 34, correspondiente al segundo trimestre de 2011, efectuamos un estudio “al detalle” de la jurisprudencia existente en esta materia, en las que también distinguíamos esos tres grupos de sujetos responsables.

Pero la reforma a la que nos venimos refiriendo altera sustancialmente la balanza de esas responsabilidades, cargando buena parte del peso en la persona del conductor del vehículo. Veamos:

– El nuevo párrafo primero señala que “en accidentes de tráfico ocasionados por atropello de especies cinegéticas en las vías públicas será responsable de los daños a personas o bienes el conductor del vehículo, sin que pueda reclamarse por el valor de los animales que irrumpan en aquellas”. Es decir, se suprime el requisito de que el atropello por el conductor sea consecuencia del incumplimiento por su parte de alguna norma de circulación. Ahora responderá en todos los casos, salvo la responsabilidad residual del dueño del coto o, en su caso, en último término, de la Administración.

– El dueño del coto o el de la finca (“el titular del aprovechamiento cinegético o, en su defecto, el propietario del terreno”) solo responderá en aquellos casos en que “el accidente de tráfico sea consecuencia de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor llevada a cabo el mismo día o que haya concluido doce horas antes que aquel”. Ya no se exige la posible negligencia del dueño del coto o del terreno en la conservación del cerramiento del terreno acotado, que se traslada a la Administración; el dueño solo responderá si ha tenido lugar una acción de “caza mayor” el mismo día del accidente o doce horas antes, con independencia de que concurran o no otras circunstancias. Por lo tanto, si se tratara de otro tipo de caza (“menor”, conejos o perdices, por ejemplo), tampoco respondería el titular del coto, sino el propio conductor. En definitiva, la nueva ley está dando mucha mayor protección al dueño del coto de caza o al propietario del terreno, a través de la práctica veda de su responsabilidad.

– Por último, la responsabilidad de la Administración (“el titular de la vía pública en la que se produzca el accidente”) “podrá” ser responsable solo en dos supuestos:

a) “como consecuencia de no haber reparado la valla de cerramiento en plazo”, o, en su caso,

b) “por no disponer de señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos con los mismos”.

La anterior responsabilidad más amplia de la Administración por incumplimiento de sus obligaciones respecto a la conservación de la carretera y de su señalización queda ahora restringida a estos dos concretos supuestos de no haber reparado la valla de cerramiento en plazo o no contar con la señalización de peligro de animales sueltos en ese tramo de la vía pública, que, además, debe contar con un alto índice de siniestralidad por atropello de animales de caza. Si en ese tramo no concurriere esa “alta accidentalidad” ya no respondería el “titular de la vía pública”.

En definitiva, fuera de esos supuestos concretísimos y específicos de responsabilidad del dueño del coto o de la Administración pública, siempre vamos a responder los conductores, que, a través de esta reforma, vemos enormemente ampliada nuestra responsabilidad, incluso aunque empleemos toda la diligencia en la conducción y no hayamos infringido norma circulatoria alguna. Eso sí, aunque tengamos que hacer frente a la totalidad de los “daños a las personas o bienes”, no tendremos que pagar el valor del animal arrollado. Ya podemos darnos con un canto en los dientes.

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7 comentarios en “Si se te cruza un ciervo y lo atropellas serás responsable

  1. Se trata de una cuestión que puede examinarse desde diversas perspectivas, y la opinión será distinta según quien potencialmente pueda considerarse afectado. El propietario de finca rústica, aunque tenga completamente cercada su finca, las mallas que puede colocar están sujetas a limitaciones administrativas cinegéticas o de medio ambiente, y esta obligado a permitir el trasiego de animales salvajes. También, por supuesto, le está prohibido eliminar animales que (Jabalís en especial) por su fuerza, habilidades y constitución no respetan mallas de ningún tipo. Esos animales -ganaderos, agricultores y cazadores lo saben- recorren muchísimos kilómetros … y hoy día son una auténtica plaga, al punto de que han dejado de ser extraños en las poblaciones. … como «motero» me estremece en especial. Pero una naturaleza cada día más autóctona no es compatible con pretender que el ganadero, agricultor o dueño de un predio expropiados de poder realizar actos que puedan impedir que tales accidentes sucedan, sufra sus consecuencias…. Además, son precisamente los Jabalís los animales que más accidentes provocan. Cuidado, y a conducir despacio y con atención… Saludos cordiales

  2. Vamos a plantear la cuestión desde un punto de vista justo, los accidentes con animales se producen en su gran mayoría (posiblemente 8 o 9 de cada 10) de noche, en la noche no hay caza, sigo sin entender que responsabilidad deben tener los cazadores si se ha cazado en un lugar hasta las 15:00 horas, sobre un accidente producido en una carretera con un animal salvaje a las 2:00 de la madrugada del día siguiente 11 horas después, pero más flagrante era todavía la ley anterior, cuando los cazadores podían ser imputados por un accidente de tráfico con un animal salvaje -que a lo mejor ni siquiera pueden cazar por no estar incluido en su plan técnico de caza- y este accidente ocurriera fuera de la temporada de caza.

    Los animales salvajes son eso, salvajes, no pertenecen a nadie, tener un accidente con un animal es una desgracia, pero que tenga que ser responsable alguien inocente de ese accidente ya son dos desgracias, si el accidentes es provocado por una acción de caza, responsable los cazadores, pero no sería menos justa la responsabilidad aplicada a otros colectivos, si el animal hubiese sido espantado por un ciclista, un setero, un paseante o un fotógrafo ¿no deberían también tener su responsabilidad en aras de la justicia?.

    Entiendo a las asociaciones de víctimas de accidentes su “enfado” por eta modificación de la Ley, pero no podemos hacer responsables a quienes no lo son para que alguien que haya tenido la desgracia de tener un accidente tenga de donde cobrar, hay acotados que han tenido que renunciar a la caza de ese terreno por que el seguro les cobraba más de 60.000 Euros (cotos de león y Zamora) y responsabilizándose de accidentes ocurridos en temporadas que no eran de caza y en horas donde la caza está prohibida y no se practica (de noche)

    Atte. Oscar Hdez.

    • Tu planteamiento es, a mi entender correcto, siempre y cuando dejáramos de tener en cuenta el principio general a aplicar de la «OBJETIVACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD POR EL RIESGO CREADO». Es decir, hay un colectivo (agrupado en una forma llamada «coto de caza») que de alguna forma consigue un resultado por una actividad realizada de forma colectiva y regulada (reglamento, señalización, establecimiento de seguros …etc) y ya sólo por eso, entiendo que debe responder con carácter general (objetivación de la responsabilidad civil). Creo que esto es una doctrina ya muy asentada y aceptada y que tiene como finalidad, como no puede ser de otra forma, la protección en último término de la persona que ocupa una posición más débil y frágil: el administrado/usuario que se ve perjudicado por el accidente.

      Pero lo que no es de recibo es que ahora la administración se saque de la chistera una exclusión que va en contra de todos los principios de Responsabilidad civil extracontractual en beneficio de la propia administración para tener a buen recaudo sus dineros bajo el amparo de una norma reaccionaria y que desampara a los administrados/usuarios consumidores.

      Saludos.

      Saludos.

  3. Esta ley, es una muestra más de que la administración, en su vertiente legislativa, barre para casa en perjuicio de los administrados. Espero que el Tribunal Constitucional haga su labor y declare Inconstitucional la barbaridad de reforma.

    Es la administración la que debe responder, y si no tiene bastantes fondos para responder, que se adelgace el monstruoso aparato burocrático que tenemos que soportar entre todos.

    Con esta ley se está tratando de repercutir un problema general (la conservación de las carreteras que se sostiene con los impuestos de todos) a un desafortunado particular (el administrado conductor del vehículo).

    Saludos.

  4. Eugenio, al respecto de la responsabilidad por el riesgo creado, estoy de acuerdo y como he dicho en mi mensaje anterior, cuando un animal provoque un accidente debido a una acción de caza, deben ser los cazadores los responsables, pero no deben ser menos responsables el resto de usuarios de la zona, desde el paseante al buscador de hongos si efectivamente son ellos los que provocan el accidente al espantar a un animal, quiero que entendamos que un coto o acotado de caza, sólo te da derecho a practicar la caza en una determinada zona, haya o no allí animales a cazar, también deseo que se entienda que, la Ley ha sido injusta con los cazadores determinando a estos como responsables de un accidente, aun cuando el siniestro se produzca en un horario que no se caza (por la noche) y en muchas ocasiones en temporada que no se caza (4 meses al año es la temporada).

    La Administración ha tirado balones fuera con esta Ley, sí, pero no es de recibo escuchar o leer (como he escuchado y leído en varios lugares) que la Administración ha privilegiado a los cazadores, no!!, ha dejado de perjudicarnos tanto que no es lo mismo, miren a qué nivel llegaba la indefensión del cazador frente a un accidente, por ejemplo, en mi coto de caza, sólo practicamos la caza menor, ya que los escasos jabalíes que pisan nuestro acotado, lo hacen por la noche por ser un lugar de paso entre el monte y el rio, pues nuestro coto es zona cerealista con concentración parcelaria, literalmente no hay lugares para guarecerse un jabalí, todo es tierra tras tierra de labor, tampoco tenemos al jabalí como especie aprovechable cinegéticamente en el plan técnico de caza y sin embargo nos ha tocado responsabilizarnos de dos siniestros con jabalíes de noche, también quiero hacer notar que los cazadores somos usuarios de vehículos, y que por nuestra afición circulamos por carreteras de alto índice de siniestralidad con animales en la vía, sin embargo respiramos más tranquilos desde el cambio de Ley, que no es de recibo como ha pasado, que la Guardia Civil te vaya a buscar a las tantas de la madrugada, para avisarte que ha habido un accidente y eres el responsable cuando estabas plácidamente durmiendo.

    Atte. Oscar Hdez.

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