Reembolso al cónyuge por sus aportaciones privativas a la sociedad de gananciales

Natalia García García

Directora de Sepín Familia. Abogada

En el momento de la liquidación, ¿tiene derecho de reintegro el cónyuge que realizó aportaciones privativas que se confundieron con los bienes gananciales?

Sí, y así lo ha reconocido Sala Primera del Tribunal Supremo, en Sentencia 657/2019, de 11 de diciembre, SP/SENT/1028363.

Se trata de una situación bastante habitual: vigente el régimen de gananciales, la esposa percibe unas sumas de dinero por tres conceptos distintos: por la herencia de su padre, como indemnización por un accidente de circulación y como pago de un seguro de accidentes. Todas ellas se ingresan en la cuenta ganancial, sin hacer mención de que se trata de bienes privativos y con ellos se atienden distintos pagos de la familia.

No se discute la naturaleza privativa de estas tres cantidades y así lo dispone el art. 1346 CC: son privativos de cada uno de los cónyuges no solo los bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad (apartado 1º) sino también “Los que adquiera después por título gratuito” (apartado 2º- aplicable a los bienes adquiridos por herencia) y también “El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a sus bienes privativos” (apartado 6º- aplicable a las indemnizaciones concedidas a la esposa por accidente)

Sin embargo, el núcleo de la cuestión es si, en el momento de la liquidación, la esposa tiene o no un derecho de crédito frente a la sociedad de gananciales que le permita recuperar el dinero privativo que se confundió con el dinero poseído conjuntamente y que, parece haberse gastado en necesidades de la familia.

Derecho de reembolso

El Juzgado de Primera Instancia reconoció a la esposa el derecho de reintegro “( …) al no haberse probado que la referida suma se destinara a la adquisición de bienes determinados, sino que simplemente confundida con el dinero ganancial, se dedicó al sostenimiento de las cargas y obligaciones de la sociedad de gananciales”.

Entiende el Juzgado que son de aplicación los arts. 1319 y 1364 CC para reconocer el derecho de la actora a ser reintegrada de su valor a costa del patrimonio común, y añade que “(…) para que un bien o derecho, en este caso dinero, pase a ser de privativo a ganancial, se requiere común acuerdo de los cónyuges, tal y como exige el art.1355 del Código Civil, y en ningún momento se ha alegado ni probado en el procedimiento que existiera dicho acuerdo de dar carácter ganancial a la suma percibida(…)”.

Sin reserva del derecho de repetición, no hay derecho de crédito

Sin embargo, en apelación, la Audiencia Provincial estimó el recurso del marido y revocó la sentencia anterior al suprimir del pasivo del inventario los conceptos cuestionados. Consideró que no procede reconocer este derecho de crédito porque ella “(…) con absoluta libertad y en época de bonanza del matrimonio había decidido incorporar dicho numerario al patrimonio familiar o matrimonial, y que por tanto se había confundido este dinero, hacía ya 16 o 18 años de ello, a los bienes familiares (…)”. Añadió también que la esposa había «donado» un dinero privativo en origen «sin reservarse ningún derecho de reembolso en forma alguna».

Reiteró el criterio que había mantenido en otras ocasiones de acuerdo con la cual “cuando por la libre voluntad de uno de los cónyuges una cantidad de dinero que originariamente ha podido adquirir como privativa es ingresada en una cuenta conjunta confundiéndose con el resto del caudal ganancial, o cuando se realiza otro acto económicamente equivalente, sin que ni en ese momento ni en ningún otro posterior hasta el divorcio dicho cónyuge haya realizado acto alguno indicativo de la reserva del derecho de repetición, se revela la voluntad inequívoca de atribuir irrevocablemente a ese dinero carácter ganancial en un acto dispositivo que tiene su causa en las relaciones familiares y que está amparado por los arts. 1255, 1323, 1355 y demás concordantes del Código civil, siendo por lo demás claramente contraria a las exigencias de la buena fe la pretensión de que una vez llegada la crisis conyugal esa confusión patrimonial mantenida durante largo tiempo se resuelva en beneficio del cónyuge que ha gestionado así dichos fondos en lugar de en la aplicación de la presunción de ganancialidad contenida en el art. 1361 del Código civil».

Postura del Tribunal Supremo

Entiende la Sala Primera que deberán restituirse las sumas gastadas en interés de la sociedad.

¿Qué claves tiene su fundamentación jurídica?

  • Admite que los cónyuges tienen reconocida una amplia autonomía negocial. Así el art. 1323 CC dispone que: “Los cónyuges podrán transmitirse por cualquier título bienes y derechos y celebrar entre sí toda clase de contratos.” Y según el art. 1355 CC: “Podrán los cónyuges, de común acuerdo, atribuir la condición de gananciales a los bienes que adquieran a título oneroso durante el matrimonio, cualquiera que sea la procedencia del precio o contraprestación y la forma y plazos en que se satisfaga. Si la adquisición se hiciere en forma conjunta y sin atribución de cuotas, se presumirá su voluntad favorable al carácter ganancial de tales bienes.” En relación con este punto también puede consultarse el Blog Sepín Familia: “La confesión de privatividad de un bien realizada por uno de los cónyuges”.
  • Si alguno de los cónyuges hubiera realizado la aportación de caudales privativos para la satisfacción de las necesidades de la familia, tendrá derecho a ser reintegrado por ello, en aplicación del art. 1364 CC, a costa de ese caudal común.
  • Dichas aportaciones privativas podrán hacerse constar en el pasivo del inventario, en aplicación de lo dispuesto en el art. 1398.2ª CC.
  •  Únicamente quedarían a salvo de este derecho de reembolso, aquellos supuestos en los que su titular lo hubiera aplicado en beneficio exclusivo. Reitera así el criterio mantenido en otra Sentencia anterior de 14 de enero de 2003, SP/SENT/41075 en la que estableció que eran bienes privativos las cantidades aportadas a la sociedad, recibidas en concepto de herencia y de indemnización por accidente de circulación.
Guía de plazos civiles, mercantiles, penales, administrativos y laborales

 

7 comentarios en “Reembolso al cónyuge por sus aportaciones privativas a la sociedad de gananciales

  1. Una vez más, el Tribunal Supremo patina. En este caso, por las siguientes razones:
    a) El dinero no es un bien, ni una cosa sino un valor (el valor dinerario). En este caso, un valor exponencial porque se «pone» o coloca, si está en curso, fuera del ser billete (aunque se incorpore físicamente y circule conjuntamente con él). Si el billete deja de circular, pasa a tener un valor dinerario imponencial (el billete ya vale por sí mismo, como pieza de colección).
    b) Los gananciales no son una sociedad (no tiene personalidad jurídica) sino un tipo de patrimonio.
    c) El dinero no ingresa en ningún patrimonio, ni forma parte de la herencia sino de lo que antïgüamente se llamaba ferencia (de ahí trans-ferencia). No se vende (mal llamada la venta de divisas), ni se dona aunque sí que se aporta. Se protege «como si» fuese un bien (se tipifica su hurto y robo) pero no es susceptible de propiedad (en contra de lo que lamentablemente indica el art. 1.753) ni de transmisión uni ictu con la herencia ni de rei-vindicación. Únicamente lo es de uso (usura) y de tenencia (tenura).
    d) El dinero puede ser tenido, fuera de cualquier patrimonio, en pro privatus (privativamente) o en pro indivisus. Si su origen es una transmisión post-morten vía donación post-mortem o legado, su tenencia es privativa. Esa tención (acción de tener) no es un «derecho» (que sería algo así como una legitimidad (contracción de legítima entidad) sino una legitimación (contracción de legítima acción).
    e) El dinero se puede desembolsar con una intención de resultado (atender a un gasto familiar) y una proposición de consecución (sostener sus cargas).
    f) El desembolso no significa una renuncia a la legitimación sobre ese valor, únicamente a su temporal uso y/o tención. Y, en principio, también a sus intereses en la medida en que no se haya realizado con animus (que no intención) prestandi.
    g) Lo mismo debería ocurrir respecto de las rentas obtenidas vía arrendamiento por cualquiera de los cónyuges. No sólo, por lo tanto, en los 3 supuestos que mencionas.

    Es una pena que un tema así requiera de tres instancias. Y que llegada a la tercera (aunque a ellos no les gusta que la tratemos así), el pronunciamiento sea tan lamentable y a-técnico.

    El Supremo suele fallar hasta en el fallo. En otras ocasiones, como ésta, en su fundamentación.
    Ya se lo dije un día al propio Salas Carceller, que me sigue desde hace 8 años en las redes sociales: «A ver cuando, además de ser un tribunal supremo, conseguís dictar una doctrina suprema». Dios les inspire un poco mejor de lo que lo está haciendo hasta la fecha. Sin duda alguna, lo necesitan.

    Un abrazo a la familia Sepin y muy especialmente a tí.

  2. Buenas ,quisiera saber mi marido tiene una casa en propiedad con su ex pareja ,la cual la tienen al 50 % cada uno ,si desde que la compraro se separaron y ella no a pagado absolutamente nada ,tiene dos hijos en comun y quisiera saber si tiene algun derecho ella ,al no aver pagado nada dela hipoteca nni nada ,gracias

  3. Buenas tardes
    En lo que respecta a mi caso, me compre una vivienda antes del matrimonio. Cuando me casé aun quedada parte del préstamo por pagar, se terminó de pagar en gananciales y ahora una vez separados y para realizar la liquidación de gananciales la otra parte propone que la mitad de lo que pagó en gananciales se valore la vivienda que fue familiar, que es privativa y se tase la vivienda para así cobrar su aportación en gananciales. Mi propuesta es que que cobre lo que aportó más el valor del dinero actualizando hasta la fecha, ya que entiendo que al no tener título de propiedad no le da derecho a esta petición.

    • Buenos días, Antonio
      Como mantiene la otra parte, la vivienda adquirida antes del matrimonio en estado de soltero y terminada de pagar bajo el régimen de gananciales podríamos considerarlo un proindiviso entre el cóyuge y la sociedad en proporción a sus aportaciones respectivas. El art. 1357 CC señala «que los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges antes de comenzar la sociedad tendrán siempre carácter privativo, aun cuando la totalidad o parte del precio aplazado se satisfaga con dinero ganancial», exceptuando sin embargo el párrafo segundo del precitado artículo «la vivienda y ajuar familiares respecto de los cuales se aplicará el artículo 1354». Este art. 1354 CC señala que «Los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo, corresponderán a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas».
      En conclusión: La vivienda familiar adquirida en estado de soltero con entregas de dinero privativo, y también a plazos, con dinero ganancial, pertenece proindiviso a la sociedad y a los cónyuges en proporción a las respectivas aportaciones.
      Un saludo.

  4. La aportación dineraria privativa por herencia realizada dentro de los gananciales en la compra de bienes inmobiliarios gananciales, como bien dice el supremo debe ser devuelto al que los aportó, más el interés legal. En el acto de divorcio y su liquidación de gananciales. Y más si no existiese ningún documento acreditativo de la aportación desinteresada de los importes al ganancial. Si no y más en el supuesto hecho que el marido fuese licenciado economista y la esposa sin estudios pero con un amplio poder económico por herencia privativa. Esta puede resultar engañada o estafada ante las entregas realizadas en beneficio de ámbito marital..por absoluto desconocimiento, engaño y presión marital. Si no fuese así se conculcarian los derechos de la mujer, en este caso en continuo desequilibrio de conocimientos. Y más cuando la esposa sin estudios se ha dedicado al cuidado y atención de los hijos y de la casa.
    Debe reintegrarsela toda la aportación privativa, más el interés legal, hasta la fecha de la liquidación de gananciales.

    • Antonio, muchas gracias por tu aportación y comentario. Entiendo que estás de acuerdo con la argumentación mantenida por el Tribunal Supremo en la sentencia. Un saludo.

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