La curiosidad que esconden los pasaportes

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Gema Murciano Álvarez

Documentación Jurídica de Sepín. Mediadora familiar. Abogada

Si hay un documento estrella en materia de Extranjería, no cabe duda de que ese es el pasaporte. El pasaporte es un documento que cumple una doble función, por un lado, acredita la identidad y la nacionalidad de una persona y por otro es necesario como documento de viaje cuando se pretende un desplazamiento entre Estados.

A nivel europeo encontramos su regulación en el Reglamento (CE) nº 444/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 28 de mayo de 2009, por el que se modifica el Reglamento (CE) nº 2252/2004 del Consejo sobre normas para las medidas de seguridad y datos biométricos (*) en los pasaportes y documentos de viaje expedidos por los Estados miembros, aunque la definición de dichos datos biométricos como datos personales obtenidos a partir de un tratamiento técnico específico, relativos a las características físicas, fisiológicas o conductuales de una persona física que permitan o confirmen la identificación única de dicha persona, como imágenes faciales o datos dactiloscópicos, la encontramos en el art. 4.14 del reciente Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016 relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE (Reglamento general de protección de datos).

Este reglamento, el 444/2009, pretende un enfoque unificado en lo referente a los identificadores o los datos biométricos en los documentos de los nacionales de terceros países, los pasaportes de los ciudadanos de la Unión Europea y los sistemas de información (VIS y SIS II). Para ello establece las medidas de seguridad y datos biométricos, imagen facial y huellas dactilares, que se almacenan en un chip sin contacto integrado en el pasaporte y una mayor seguridad para los menores, ya que las impresiones dactilares de aquellos con una edad inferior a 6 años no facilitaban la identificación unívoca de aquél.

A nivel nacional contamos con el RD 896/2003, de 11 de julio (SP/LEG/14966), en relación con los salvoconductos y los pasaportes provisionales para dotar de seguridad a los emitidos en situaciones en las cuales se acredita la necesidad urgente de expedir pasaporte ordinario a un ciudadano español que se encuentra en el extranjero y no tiene previsto regresar a España, y con el RD 116/2013, de 15 de febrero, que modificó el anterior, por el que se regula la expedición del pasaporte provisional y del salvoconducto, (SP/LEG/11147).

Pero además los pasaportes esconden una curiosidad respecto de su procedencia en función de una sintonía regional, política, religión o tradición: el color.

En general todos suelen ser de color oscuro, para dotar de sobriedad al documento, y para evitar el desgaste por el uso. Pero cualquier color es válido siempre que el pasaporte pueda doblarse y resistir temperaturas de entre -10 y 50 ºC y humedades del 95%.

Si es borgoña, probablemente estaremos o ante un pasaporte perteneciente a un país de la Unión Europea, e incluso de algunos países que son candidatos a entrar en ella, como puede ser Turquía, Macedonia o Albania (cambiaron recientemente el color de sus pasaportes), o ante la Comunidad Andina, formada inicialmente por Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, aunque éste último ya no forma parte de la organización. No obstante, también lo encontramos en países con un pasado o presente comunista como China, Rusia o Rumanía.

Botswana, Zambia, Tailandia e India son algunos de los países que han recurrido al negro, uno de los menos habituales, pese a ser el elegido por varios países del continente africano para sus documentos internacionales. También es usado por Nueva Zelanda, al ser un color muy asociado con su identidad nacional, véase si no, la camisa de los All Blacks.

El color del agua, azul, se relaciona con el Nuevo Mundo y es la opción para los pasaportes originales de Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y los países de la Comunidad del Caribe, o CARICOM, como Bahamas, Antigua y Barbuda, Belice o Jamaica, pero también por Canadá y Estados Unidos, que cambió el color del pasaporte para unificarlo con su bandera.

La importancia religiosa del verde permite que este sea el color elegido por casi todos los países islámicos, aunque también se encuentra en los pasaportes del oeste de África, por simbolizar la naturaleza, como Senegal o Nigeria. Por su parte México lo usa por ser un color distintivo de su bandera.

Como última curiosidad, en esta web puede encontrar una foto de todos los pasaportes y su posición dentro del listado de pasaportes que más “puertas” abren en otros Estados: https://www.passportindex.org/

(*) La biometría, un término que proviene del griego bio (vida) y metron (medida), se dedica a desarrollar técnicas que permitan medir y analizar una serie de parámetros físicos que son únicos en cada persona para poder comprobar su identidad, desde sus huellas dactilares, hasta el iris de los ojos, o incluso la córnea, ya que incluso en el caso de someterse a cirugía ocular, no es posible replicar su cara interna .

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2 comentarios en “La curiosidad que esconden los pasaportes

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