La dinámica del conflicto en mediación. Cuadros resumen

Gema Murciano Álvarez

Documentación Jurídica de Sepín. Mediadora familiar. Abogada

En lo que se ha dado de denominar escalada del conflicto existen diferentes clasificaciones que ordenan las diferentes etapas por las que transitan las partes, siendo las de mayor interés las que proporcionan Ramón Alzate en su «Teoría del Conflicto» y Spillmann (1991).

Según Ramón Alzate, el conflicto presenta las siguientes fases:

Etapas

Descripción

Incomodidad

Se sospecha que algo no va bien, aunque no se está seguro.

La opción más recurrente consiste en pensar que ignorando la situación, mejorará la situación.

Malentendidos

Los malentendidos hacen aumentar la incomodidad, se tiene la certeza de que la existencia de un problema, aunque no esté identificado, por lo que se tiende a realizar suposiciones.

El comportamiento habitual consiste en la evitación o la confrontación, con la esperanza de modificar las cosas.

Incidentes

Aparecen situaciones (incidentes) que van empeorando la situación con la forma de comentarios hirientes, irrespetuosos, o incluso amenazantes, formándose imágenes negativas entre las partes integrantes del conflicto.

Tensiones

A partir de estos incidentes, la situación se va volviendo más tensa, adoptando posiciones antagónicas. Lo habitual suele ser adherir a otros individuos a cada uno de los lados.
          Crisis En este momento la situación ha alcanzado un punto explosivo, y se siente la necesidad de confrontación (luchar) o de alejarse lo más posible (huir).

 

Por su parte, Spillmann engloba la escalada del conflicto en las etapas siguientes:

 

Etapas

Descripción

  

Primera

 

Aún siendo las relaciones buenas las ideas opuestas, suelen suscitar conflictos.

En esta fase se adquieren conciencia de las tensiones y se intentan buscar soluciones objetivas con la parte contraria buscando la cooperación entre las partes, por ello la forma de resolverlos pasa por actuar con cautela, reflexión y empatía mutua.

Si en este momento no es posible llegar a un acuerdo porque una de las partes se obstina en su punto de vista, el conflicto se intensifica hasta llegar a la etapa siguiente.

 

 

Segunda

 

 

Se toma conciencia de los intereses comunes, pero predominan y aumentan su importancia los propios deseos, por lo que aumentan los puntos en disputa, y se utiliza la lógica y la comprensión para convencer o disuadir al adversario.

Aunque persiste un afán cooperador, se busca imponer una postura o idea sin permitir un debilitamiento de la postura adoptada.

 

 

 Tercera

 

 

Se pretende un cambio en la actitud de la otra parte por medio de la presión, aunque ninguna se mostrará dispuesta a ningún cambio, de hecho las medidas adoptadas para provocar una modificación en la otra parte, se interpretan como un ataque.

Se comienzan a perder las esperanzas de llegar a puntos comunes en una discusión y todas las expectativas se centran en la acción.

Las verdaderas causas del conflicto pierden importancia, centrándose la hostilidad en el adversario. Se comienza a clasificar a la otra parte con estereotipos colectivos negativos como elemento identificador.

 Cuarta

Predominio de los juicios absolutos ( todo lo que no sea como digo / pienso es malo y necesariamente rechazable).

Se amplía la distancia entre las partes.

  Quinta

Se intenta mantener el control de la situación, para ello se busca disuadir al “enemigo” de recurrir a la fuerza, obligándose a la parte a utilizar ella misma la fuerza.

Esta actitud provoca un contraataque y en consecuencia una escalada mayor que puede llegar a la agresión física porque se deshumaniza al “enemigo”, perdiendo todo tipo de escrúpulos éticos en el trato con el “enemigo”.

El objetivo es dañar y nuestra mente ha sido capaz de construir una versión de los hechos que nos permita sentirnos no culpables de la situación.

 

A nivel emocional, la escalada del conflicto pasa el ciclo  que mostramos a continuación:

 

Incredulidad
Ira
Nostalgia/ Melancolía
Tristeza/ Depresión

Las consecuencias que se extraen de éste análisis del conflicto son que cuanta más complejidad tenga aquél (personas involucradas, ampliación del problema inicial a otros, desplazamiento de los problemas a las personas), y más tiempo las partes se hayan mantenido en una de las fases, más enquistada se encontrará, y por extensión, será más laboriosa su resolución. Esta situación de conflicto tiende a minimizar el contacto o el diálogo entre las partes, y esto tiene el efecto de aumentar la escalada de conflicto.

Por tanto conocer este proceso nos ayudará a determinar la idoneidad de la mediación ya que, tratar de hacer pensar a las partes en actitudes colaborativas cuando la tensión es máxima puede ser agotador e improductivo, y sin embargo ser muy adecuada cuando el conflicto no ha llegado al punto máximo de escalada o cuando ya habiendo llegado a este se encuentra en proceso de desescalada.

El hecho de que dos personas accedan a acudir a mediación para resolver su problema, es indicativo de que la ya mencionada escalada del conflicto ha cesado situándose en un estado de estancamiento o punto muerto, en el que no se ha abandonado la intención de ganar al otro, pues las personas involucradas se perciben a sí mismas en la posición correcta y contemplan como intransigente a la otra parte, pero se ha perdido la esperanza de conseguir ese objetivo.

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