La dinámica del conflicto en mediación. Cuadros resumen

Comparte en tus redes
Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn118Share on Google+5Email this to someonePrint this page

Gema Murciano Álvarez

Documentación Jurídica de Sepín. Mediadora familiar. Abogada

En lo que se ha dado de denominar escalada del conflicto existen diferentes clasificaciones que ordenan las diferentes etapas por las que transitan las partes, siendo las de mayor interés las que proporcionan Ramón Alzate en su “Teoría del Conflicto” y Spillmann (1991).

Según Ramón Alzate, el conflicto presenta las siguientes fases:

Etapas

Descripción

Incomodidad

Se sospecha que algo no va bien, aunque no se está seguro.

La opción más recurrente consiste en pensar que ignorando la situación, mejorará la situación.

Malentendidos

Los malentendidos hacen aumentar la incomodidad, se tiene la certeza de que la existencia de un problema, aunque no esté identificado, por lo que se tiende a realizar suposiciones.

El comportamiento habitual consiste en la evitación o la confrontación, con la esperanza de modificar las cosas.

Incidentes

Aparecen situaciones (incidentes) que van empeorando la situación con la forma de comentarios hirientes, irrespetuosos, o incluso amenazantes, formándose imágenes negativas entre las partes integrantes del conflicto.

Tensiones

A partir de estos incidentes, la situación se va volviendo más tensa, adoptando posiciones antagónicas. Lo habitual suele ser adherir a otros individuos a cada uno de los lados.
          Crisis En este momento la situación ha alcanzado un punto explosivo, y se siente la necesidad de confrontación (luchar) o de alejarse lo más posible (huir).

 

Por su parte, Spillmann engloba la escalada del conflicto en las etapas siguientes:

 

Etapas

Descripción

  

Primera

 

Aún siendo las relaciones buenas las ideas opuestas, suelen suscitar conflictos.

En esta fase se adquieren conciencia de las tensiones y se intentan buscar soluciones objetivas con la parte contraria buscando la cooperación entre las partes, por ello la forma de resolverlos pasa por actuar con cautela, reflexión y empatía mutua.

Si en este momento no es posible llegar a un acuerdo porque una de las partes se obstina en su punto de vista, el conflicto se intensifica hasta llegar a la etapa siguiente.

 

 

Segunda

 

 

Se toma conciencia de los intereses comunes, pero predominan y aumentan su importancia los propios deseos, por lo que aumentan los puntos en disputa, y se utiliza la lógica y la comprensión para convencer o disuadir al adversario.

Aunque persiste un afán cooperador, se busca imponer una postura o idea sin permitir un debilitamiento de la postura adoptada.

 

 

 Tercera

 

 

Se pretende un cambio en la actitud de la otra parte por medio de la presión, aunque ninguna se mostrará dispuesta a ningún cambio, de hecho las medidas adoptadas para provocar una modificación en la otra parte, se interpretan como un ataque.

Se comienzan a perder las esperanzas de llegar a puntos comunes en una discusión y todas las expectativas se centran en la acción.

Las verdaderas causas del conflicto pierden importancia, centrándose la hostilidad en el adversario. Se comienza a clasificar a la otra parte con estereotipos colectivos negativos como elemento identificador.

 Cuarta

Predominio de los juicios absolutos ( todo lo que no sea como digo / pienso es malo y necesariamente rechazable).

Se amplía la distancia entre las partes.

  Quinta

Se intenta mantener el control de la situación, para ello se busca disuadir al “enemigo” de recurrir a la fuerza, obligándose a la parte a utilizar ella misma la fuerza.

Esta actitud provoca un contraataque y en consecuencia una escalada mayor que puede llegar a la agresión física porque se deshumaniza al “enemigo”, perdiendo todo tipo de escrúpulos éticos en el trato con el “enemigo”.

El objetivo es dañar y nuestra mente ha sido capaz de construir una versión de los hechos que nos permita sentirnos no culpables de la situación.

 

A nivel emocional, la escalada del conflicto pasa el ciclo  que mostramos a continuación:

 

Incredulidad
Ira
Nostalgia/ Melancolía
Tristeza/ Depresión

Las consecuencias que se extraen de éste análisis del conflicto son que cuanta más complejidad tenga aquél (personas involucradas, ampliación del problema inicial a otros, desplazamiento de los problemas a las personas), y más tiempo las partes se hayan mantenido en una de las fases, más enquistada se encontrará, y por extensión, será más laboriosa su resolución. Esta situación de conflicto tiende a minimizar el contacto o el diálogo entre las partes, y esto tiene el efecto de aumentar la escalada de conflicto.

Por tanto conocer este proceso nos ayudará a determinar la idoneidad de la mediación ya que, tratar de hacer pensar a las partes en actitudes colaborativas cuando la tensión es máxima puede ser agotador e improductivo, y sin embargo ser muy adecuada cuando el conflicto no ha llegado al punto máximo de escalada o cuando ya habiendo llegado a este se encuentra en proceso de desescalada.

El hecho de que dos personas accedan a acudir a mediación para resolver su problema, es indicativo de que la ya mencionada escalada del conflicto ha cesado situándose en un estado de estancamiento o punto muerto, en el que no se ha abandonado la intención de ganar al otro, pues las personas involucradas se perciben a sí mismas en la posición correcta y contemplan como intransigente a la otra parte, pero se ha perdido la esperanza de conseguir ese objetivo.

Comparte en tus redes
Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn118Share on Google+5Email this to someonePrint this page

4 comentarios en “La dinámica del conflicto en mediación. Cuadros resumen

  1. Hasta que punto es eficaz la mediacion fuera de ambitos judiciales? Se utiliza esta practica para la solucion de conflictos en ambitos sociales u organizacionales?.

    • Estimado Domingo:

      En primer lugar le agrademos la lectura de este blog.

      La mediación es una herramienta que por su versatilidad admite que se pueda utilizar antes, durante o al final del proceso judicial, no obstante dónde surte más beneficios es antes de iniciar dicha vía.

      Utilizada previamente facilita el diálogo entre las partes, y este diálogo abierto ayudar a tener una visión conjunta del problema para valorar y determinar los verdaderos intereses y necesidades de cada parte involucrada. Esto facilita que las personas sean libres para mirar y decidir su futuro, y esto es fundamental en una relación familiar, en una relación entre proveedores o en una comunidad de vecinos.

      Además, la flexibilidad que caracteriza a la mediación hace posible que se llegue a acuerdos imaginativos que puedan satisfacer distintos intereses de las partes, más allá de una sentencia, y permite resolver problemas grandes o pequeños.

      El mero hecho de verse incurso en un proceso judicial genera determinadas dificultades de tipo emocional y personal que ocasionan ralentización y una merma en la capacidad racional, lo que dificulta la toma de decisiones importantes. Trasladar estas tensiones a un proceso judicial crea ansiedad, un desgaste físico y psíquico que muchas veces propicia un proceso prolongado, el deterioro o la destrucción de relaciones (imagínese que ha sido demandado por su hermano, su pareja, su hijo…), la insatisfacción con la solución obtenida, agravado con la exposición de su intimidad, e incluso imagen pública, ante múltiples personas. Esto solo puede agravar las consecuencias de dicha experiencia, y además fomenta la existencia del ganador-perdedor.

      Todas estas dificultades e incertidumbres pueden sortearse si previamente se ha pasado por mediación, porque esta técnica incluye una aproximación del conflicto que considera la parte emocional. Esto último es muy importante, porque cuando surge un conflicto, no sólo se limita a un hecho concreto, sino que éste está rodeado de los sentimientos que genera (ira, tristeza), el conflicto es mucho más, y esto no tiene cabida en un juicio, dónde quién tiene la palabra son abogados y juez, y ellos, aunque tengan buena voluntad, sólo tienen una pincelada del mismo, pero desconocen el verdadero alcance del problema. Con el uso de la mediación las decisiones no las toma un tercero, que ni siquiera les conoce, sino las partes, que conocen de primera mano cuál es el origen del conflicto. Por ello, además, hay un nivel de compromiso más alto en los acuerdos.

      Y, sobre todo, las partes, aunque tengan que renunciar en algunos casos, se sienten ganadoras porque han colaborado en un beneficio para ambas y habrán buscado el acuerdo que atiende a las necesidades particulares de cada uno de los mediados, que son más realistas y adecuadas a estas necesidades. )

      Además una vez judicializado el conflicto, las partes están muy condicionadas por la rigidez del propio juicio y muy encorsetados por la opinión de terceras personas, lo que hace más complicado para el mediador que las partes piensen en soluciones alternativas con las que queden satisfechos. Cuanto más judicializado esté el caso, más consecuencias negativas habrá que superar, pero el alivio será mayor al llegar a acuerdos. Como se realiza esta aproximación del problema desde el punto de vista emocional, también es posible abrir vías de diálogo que estaban cerradas, lo que favorece una mejor relación.

      En el ámbito organizacional, desde el Instituto Imedia de la Universidad Complutense se están llevando a cabo varios proyectos en organizaciones, algunos ya finalizados con buenos resultados. Desde allí le podrán orientar con mayor precisión sobre cualquier duda que quiera plantearles sobre este tipo de mediación tan particular. https://www.ucm.es/imedia

      Atentamente:

      Gema Murciano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *