La pensión de alimentos y su cuantía. El mínimo vital

Carlos Crespo Hergueta

Redacción Jurídica de Sepín

De acuerdo con el principio de proporcionalidad del art. 146 CC, la cuantía de los alimentos será proporcional al caudal o medios del alimentante y a las necesidades del alimentista. Así, el mínimo vital se constituye como un concepto jurídico nacido de la doctrina jurisprudencial y no de la normativa. Este consiste en la cuantía mínima imprescindible para cubrir los gastos ordinarios de los menores. Con este mínimo, se pretende evitar casos como el de suspensión o extinción de la pensión alimenticia, para así salvaguardar el interés superior del menor y que no quede sin sus necesidades básicas cubiertas.

Como regla general, se fija el mínimo vital en aquellas situaciones en las que el progenitor alimentante cuenta con escasos medios económicos para subsistir él mismo o para afrontar el pago de la pensión de alimentos. La cuantía media aceptable de una pensión alimenticia ronda los 300€, mientras que el mínimo vital se encuentra entre los 100-150€ en la mayoría de los casos, pero puede variar. El criterio utilizado por los Juzgados de Familia para determinar una cantidad a pagar por cada progenitor no es homogéneo ni está estandarizado, sino que atiende al caso concreto y a la casuística jurisprudencial anterior. La mayor dificultad que se plantea a la hora de fijar dicha cuantía es la gran cantidad de variables a tener en cuenta además de las necesidades del menor: número de hijos, salario de los progenitores, régimen de guarda y custodia, visitas, la atribución del uso de la vivienda familiar, etc.

 

Variables a tener en cuenta

El régimen de custodia de menores puede ser, según los arts. 92 y 103 CC, exclusiva de un progenitor o compartida por ambos. Junto al cómputo de días al año que pasa el menor con cada uno (en el caso de custodia exclusiva, mediante visitas del progenitor no custodio -art. 160 CC-), son criterios muy importantes a la hora de calcular la cuantía. Al no poder hacerse de manera directa, quien pasa menos tiempo con el menor tiene el deber de contribuir indirectamente a su sustento con una pensión de alimentos.

Un elemento variable muy importante en la fijación de la cuantía es el territorial, pues afecta directamente al valor principal que protege el mínimo vital: las necesidades de los menores. Así como fluctúa la cuantía de la alimenticia de la Comunidad Autónoma o provincia en la que se resida, también lo hace su mínimo vital; de manera proporcional al nivel de vida del territorio. La estadística sitúa las mayores cuantías en Madrid, Cataluña, País Vasco, Asturias y Galicia.

Cabe destacar que existe una herramienta de cálculo de pensiones alimenticias creada por el Consejo General del Poder Judicial que tiene en cuenta los criterios ya comentados: tipo de custodia, número de hijos, año y municipio de residencia del menor.

 

Casuística

Como mencionaba antes, la fijación de la cuantía de la pensión de alimentos en su mínimo vital es característica de aquellos casos en las que el alimentante tiene unos medios económicos muy limitados.

Destacamos dos situaciones en las que el mínimo vital aparece: en el desconocimiento de ingresos, el alimentante no presenta pruebas respecto de los mismos o situación laboral o estas son insuficientes para estimar la cuantía. Así, al no quedar acreditado por parte del alimentante y no constituir, a su vez,  su ocultamiento, se estima la fijación del mínimo vital. En la presunción de ingresos, el alimentante suele alegar inexistencia de estos o falta de empleo. Ante la mínima señal de presunción, cabe fijar el mínimo vital.

Por otro lado, existen casos especiales del alimentante: alimentante en prisión o en paradero desconocido.

Asimismo, existe un término acuñado por la Doctrina jurisprudencial llamado el “mínimo vital del alimentante” (STS, Sala Primera, de lo Civil, de 18 de marzo de 2016), también conectado con el mismo principio de proporcionalidad. Este término pretende proteger al alimentante en caso de absoluta insolvencia o precariedad, desde la que no pueda ni tan siquiera atender a sus propias necesidades, de acuerdo con el art. 152.2 CC (STS, Sala Primera, de lo Civil, de 2 de marzo de 2015; SAP Zaragoza, Sec. 2.ª, de 21 de mayo de 2018).

 

Modificación de medidas

El proceso de modificación de medidas definitivas (art. 775 LEC), basado en la alteración sustancial y duradera de las circunstancias fijadas al tiempo de la adopción de dichas medidas, también se aplica para los casos de mínimo vital. Así, el mínimo vital fijado en la pensión de alimentos puede ser objeto de aumento, reducción, suspensión y extinción. Los criterios de modificación siguen los principios de proporcionalidad y de interés superior del menor.

Por un lado, el aumento de la cuantía del mínimo vital se relaciona con el crecimiento de los ingresos del alimentante (SAP Málaga, Sec. 6.ª, de 30 de noviembre de 2017) o, por el contrario, con el descenso de los del otro progenitor (SAP Cuenca, Sec. 1.ª, de 16 de marzo de 2018). En cuanto a la reducción de dicha cuantía, va de la mano con las necesidades del menor y, siempre que no se sobrepase ese umbral, cabe reducción (SAP Sevilla, Sec. 2.ª, de 4 de abril de 2018).

Por otro lado, la suspensión, según doctrina del TS, goza de un carácter muy excepcional y de un criterio restrictivo y temporal (STS, Sala Primera, de lo Civil, de 20 de julio de 2017), por motivo de situación de grave dificultad económica del alimentante. Es su carácter excepcional el que provoca que en multitud de casos no proceda la suspensión de la obligación de dar alimentos: por inexistencia de precariedad económica (SAP Madrid, Sec. 22.ª, de 13 de marzo de 2018) o incluso a pesar de esta (SAP Córdoba, Sec. 1.ª, de 26 de abril de 2018), por presunción de ingresos (SAP Albacete, Sec. 1.ª, de 15 de marzo de 2018), por percibir otra prestación (SAP Ciudad Real, Sec. 1.ª, de 26 de abril de 2018) o por baja laboral voluntaria (SAP Sevilla, Sec. 2.ª, de 4 de abril de 2018).

Por último, la extinción de la obligación alimenticia en su mínimo vital procede en caso de desaparecer las razones por las que esta se fijó; la más común, la independencia económica del hijo alimentista (SAP Baleares, Sec. 4.ª, de 17 de enero de 2018) o, muy excepcionalmente, por la falta total de medios económicos del alimentante con carácter de permanencia en el tiempo (SAP A Coruña, Sec. 3.ª, de 17 de marzo de 2017). No obstante, siendo el mínimo vital, valga la redundancia, una cuantía mínima, se hace complicada su supresión si no se dan las circunstancias anteriores. En estos casos, podría caber la suspensión temporal en caso de existir razones justificadas para la modificación de medidas.

La pensión alimenticia y su cuantía: ¿cuál es el mínimo vital a pagar?

7 comentarios en “La pensión de alimentos y su cuantía. El mínimo vital

  1. En Nicaragua, el Código de familia, establece 25 % del ingreso total del alimentante, en caso de un hijo, 35 % en caso dos hijos , y 50 % en caso treo o más hijos., esto en general queda aplicado a lo que llamamos pensión alimenticia de alimentos propiamente dichos, es decir alimentos como tal,, son necesidades básicas,,

    sin embargo, plantea que, son alimentos también, como necesidades extraordinarias, atención medica, recreación, educación, ropa, calzado vestido, es decir están independientes del primer concepto; y establece cuotas cada cierto periodo, ademas de lo arriba dicho, pero esto se aplica en caso de que haya cierta capacidad economica del alimentante, digo esto, porque la mayoría de ls sentencias , se limitan a los por cientos de ley, y dejan de lado,estas necesidades extraordinarias.

    pregunta: en España, como se dilucida, cómo se resuelve este asunto.

    gracias
    Jacobo SAnchez Méndez

    • El Ordenamiento Jurídico español no utiliza porcentajes para fijar la cuantía en los supuestos de pensión alimenticia. Por su parte, la regula mediante el principio de proporcionalidad entre el caudal del alimentante y las necesidades del alimentista (art. 146 CC), así como a través del interés superior del menor. Estos criterios permiten cierto margen de actuación a los tribunales para aplicar el Derecho al caso concreto.

      En cuanto a los gastos extraordinarios, también varía según las circunstancias. Podemos encontrar casos en los que estos gastos se deciden y pagan a partes iguales por ambos progenitores, que solo los pague uno de los dos, etc.

      De todas formas, si lo que tiene es una duda concreta, le animo a que nos la plantee por nuestro servicio de consultas: http://www.sepin.es/tienda/ficha_boletin/default.asp?id_pto=689&%201-CONSULTA
      O contacte con nuestro servicio de Atención al Cliente por correo electrónico (sac@sepin.es) o por teléfono (902 33 88 00 // 91 352 75 51).

  2. Buenas días , soy padre biologico de un niño no reconocido de 4 años en albacete, todos los meses desde que nacio le he pasasdo una pension de 100 euros y hace seis mese le he subido a 150 euros, le doy esa cantidad porque llevo años en el paro pero me apaño para que no le falte,a cambio no recibo mas que pegas para saber de el…aunque no me niegan que lo visite…solo por dos horas al mes ya que me genera un gasto salir de madrid para verlo…mi pregunta es como puedo iniciar lo que tenga que inicir para reconocerlo legalmente y la otra pregunta es si tendria yo derecho a verlo o a tenerlo mas tiempo conmigo…dicho sea de paso no tengo intencion de separarlo de su madre ya que el niño goza de buena salud y se encuentra bien…solo que no me conoce mucho a mi por lo que ya le he explicado el caso.

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