Diez primeras cosas que debe tener en cuenta un mediador

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Gema Murciano Álvarez

Documentación Jurídica de Sepín. Mediadora familiar. Abogada

Para aquellos que están considerando orientarse profesionalmente a la mediación, voy a traer a colación diez detalles que debería de tener en cuenta un mediador antes de sentarse con dos partes enfrentadas entre sí, que no dudarán en levantar el tono de voz, iniciar una desagradable discusión en relación con el conflicto que les ha traído a mediación en presencia de un tercero desconocido, y que, incluso, pueden llegar a las lágrimas.

  1. Formación: quizá parezca una obviedad, pero no lo es, esa formación específica dotará de salidas a situaciones enquistadas y/o embarazosas y le permitirá afrontar todo tipo de resoluciones de conflictos de forma satisfactoria.

  2. Saber si un conflicto es mediable: también puede parecer obvio, pero incluso para quien se declara fan de la mediación, no todo conflicto puede resolverse por ese medio. Hay que estar atentos al asunto concreto y pendientes de si alguien asiste coaccionado, si se necesita ayuda terapéutica, si las partes no colaboran,  si hay violencia sobre la mujer…

  3. Olvidar la voluntariedad de la mediación: a veces, las ganas de querer enseñar los beneficios de esta herramienta nos colocan en el límite de lo que es dicha voluntariedad. Las personas afectadas por un conflicto deben decidir con total libertad si iniciar o no un proceso de mediación, pues de ello depende, en gran medida, el éxito de lo que llegue a acordarse. Nosotros debemos ser quienes ofrezcamos este servicio, pero sin olvidar su carácter voluntario.

  4. Ser neutral: el mediador debe hacer un registro constante de su persona para equilibrar las posiciones de las partes, por ejemplo, dándoles el mismo tiempo para expresarse, legitimando…

    El mediador no les va a juzgar, solo verbaliza el conflicto y ayuda a acordar los pactos, pero no se sitúa a favor de ninguno.

  5. Respetar las normas de la mediación: antes de iniciar la sesión es conveniente acordar una pautas de comportamiento para el desarrollo de la mediación, como pueden ser la posibilidad de tutearse, no interrumpir mientras uno está hablando, no gritarse, no faltarse al respeto. Sabemos que unas son más costosas de seguir que otras y que las partes, por la vivencia de su conflicto, pueden saltárselas en determinadas situaciones, pero eso no es óbice para que el mediador se mueva dentro de las reglas marcadas.

  6. Discutir con alguna de las partes o con las dos: el mediador debe permanecer en su lugar y no convertir su trabajo en algo personal. En caso contrario, debe abandonar la mediación, acogiéndose al principio de la voluntariedad de la misma, que no solo tiene relación con las partes, sino también con el mediador.

  7. Hacer demasiadas preguntas: hay veces que en la fase de recogida de información sobre el conflicto preguntamos y preguntamos, buscando el inicio del ovillo, pero no podemos olvidar que una mediación no es un interrogatorio, por lo que debemos ser cautos y saber las razones por las que hacemos determinadas preguntas (a veces simplemente para descartar hipótesis). Lo fundamental no es disponer de más información, sino de tener claro que se dispone de la más importante, por lo tanto es el momento idóneo para poner en práctica la escucha activa y dejar que las partes se expresen a su modo.

  8. Respetar los silencios: en mediación, el silencio es también una respuesta, es el momento de fijarnos en la postura de la parte para ver qué emoción transmite y partir de ahí. En otras ocasiones, cuando el mediador se calla, se produce ese silencio que resulta incómodo y da pié a que sean las partes las que hablen, a veces, sin querer. Es una fuente de información nada desdeñable.

  9. Minimizar el problema: cada problema es vivido de forma diferente por las partes, y lo que a nosotros nos pueda parecer una tontería, para las partes que acuden a mediación es un drama. Por eso van a mediación, porque es tan importante para ellos que afecta a su relación.

  10. Querer demostrar que sabe mucho del asunto tratado: lo más difícil de ser mediador es asumir que se es un personaje secundario, las protagonistas son las partes, y alrededor de ellas gravita todo los demás. No se acude a mediación para poner a prueba al mediador, sino para resolver un conflicto.

Esta es solo una muestra de aspectos ante los que el mediador debe estar alerta. En un post próximo analizaremos otras cuestiones que, como mediadores,   no debemos perder de vista.

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10 comentarios en “Diez primeras cosas que debe tener en cuenta un mediador

  1. Pienso que otro punto sería, la empatía. La capacidad del mediador en ponerse en la misma situación que les están explicándoles cada una de las partes, para darles un mejor servicio o mejor dicho, una mejor solución a sus problemas.

    Luisa

    • Efectivamente es otro aspecto muy importante a tener en cuenta, y que será tratado en otro post. Muchas gracias por seguirnos y por su aportación.

      Atentamente:

      Gema Murciano

      • Si, creo que la empatía es esencial, pero siempre sin perder la objetividad. El conflicto no es del mediador sino de los mediados. La objetividad creo que es esencial para no perder la imparcialidad.

  2. Me ha encantado la descripción que ha usado en el punto 4 (ser neutral) y en el punto 10 (querer demostrar que sabe mucho).
    Me parece una gran síntesis todo el articulo.

    Un saludo,
    A. Flores

  3. Con respecto al punto 2:
    Es tan importante la violencia contra la mujer como contra cualquier persona, teneis que rectificar esto porque da lugar a malentendidos.
    La violencia es despreciable en sí misma, sea contra quien sea.
    Saludos
    Sonia

    • Estimada Sonia:

      Como se desprende de muchas de las lecturas del blog de SEPIN cuando el tema a tratar pueda tener relación con la violencia, manifestamos nuestro rechazo sin excepción a cualquier manifestación de ésta.

      Si observa con detenimiento, el apartado dos se cierra con puntos suspensivos porque damos pistas de algunos ejemplos, pero sin limitarlos a los señalados, de hecho se han quedado fuera drogodependencias, o deficiencias mentales que afectan al elemento volitivo y que también podrían impedir el desarrollo normal de una mediación.

      El hecho de remarcar la violencia sobre la mujer guarda relación con la prohibición expresa de la norma que impide que esos casos puedan acceder a la mediación, pero no por ello supone que se acepten otro tipo de violencias.

      Le agradecemos el seguimiento de nuestro blog y que nos haya dado la oportunidad de explicar las dudas que hubiera podido generar.

      Muchas gracias.

  4. La formación del mediador es fundamental, no sólo la específicamente obtenida para este propósito, sino también la adquirida previamente. Así pues, en función del asunto que se trate, la actuación del mediador puede ser más eficaz si está titulado en Trabajo Social, Derecho, Psicología o Educación Social… puesto que la perspectiva que pueden adoptar los diferentes profesionales sobre la cuestión y el procedimiento a seguir será distinta en base a los conocimientos adquiridos, así pues ante una mediación sobre un conflicto familiar, probablemente lo más acertado sea la elección de un mediador titulado en trabajo social o psicología, puesto que éstos poseen unos conocimientos más amplios sobre las relaciones intrafamiliares que otros profesionales; al igual que también se nos pueden presentar casos de mediación en los que sea adecuado la actuación de más de un mediador con profesiones diferentes porque el asunto así lo requiera. Por tanto, independientemente de la imparcialidad y neutralidad de las que debe hacer alarde el mediador, la elección del mismo, en base al conflicto a resolver, es crucial para la buena marcha y éxito del proceso de mediación.

  5. El final del punto 2 es denigrante, a pesar de su explicación a otro lector.
    Mi caso será igual que el de muchos otros. Ella una aprovechada de la LIVG: interpone demanda instrumental para tenerme durante ocho meses sin poder pedir custodia compartida (eso sin tener en cuenta el calvario judicial y económico que me ha hecho pasar esta “VÍPtima” de la violencia de género). Salgo absuelto, porque un varón heterosexual en esos tribunales inquisitoriales, además de tener la verdad y poder demostrarla, ha de tener suerte, y entonces solicita proceso de mediación para alargar más el que pueda pedir lo que considero justo de cara a nuestro hijo: que éste tenga y padre y madre en igualdad de condiciones.
    Llevamos ya seis sesiones en mediación y lo único que hace es poner trabas a todo.
    Y como ella hay muchas.
    ¡Qué desilusión (por no decir otra cosa) tener que leer “violencia sobre la mujer”!
    #EXISTEN
    #CustodiaCompartida

    • Estimado D. José Luis:

      Entendemos su especial sensibilización con este tema y que haya podido sentirse ofendido por la redacción del artículo. También lamentamos que esté pasando por el calvario y la situación desesperante que describe sucintamente, deseando de corazón que pueda resolverse de forma satisfactoria cuanto antes.

      Como se ha indicado anteriormente, establecer de forma concreta la violencia sobre la mujer no es algo voluntario, viene motivado por la previsión realizada por el propio legislador que es quién ha especificado exclusivamente que en los casos de violencia sobre la mujer no pueda realizarse una mediación (art. 87 ter.5 de la LOPJ [SP/LEG/2015]), independientemente de valoraciones personales, e incluso de otros argumentos.

      Al margen de lo anterior, la inclusión de puntos suspensivos es un recurso estilístico aceptado por la RAE que viene a indicar en su acepción g) Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura, en modo alguno viene a significar que las circunstancias que no figuren en la enumeración son aceptadas por el autor, sino que viene a evidenciar que hay otras causas que impiden que pueda llevarse a cabo una mediación de forma adecuada, aunque no se hayan concretado optando por no cerrar la lista por temor a dejar alguna circunstancia fuera o que a posteriori se puedan ampliar las previsiones legales.

      En cualquier caso, desde el Blog de SEPIN, siempre nos hemos mostrado contrarios a cualquier manifestación de violencia, sea del tipo que fuere.

      Le agradecemos la lectura de este blog, su punto de vista y que nos haya dado la oportunidad de ampliar las dudas que pudiera suscitar el artículo.

      Muchas gracias.

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