Monitorio al servicio exclusivo de empresas cesionarias de créditos

Comparte en tus redes
Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn16Share on Google+6Email this to someonePrint this page

 Adela del Olmo

Directora de Sepín Mercantil

En este país en  el que todo está en venta a precio de saldo, precisamente a las mismas corporaciones  que ocasionaron la debacle financiera origen de esta crisis, son cada vez más habituales las cesiones de créditos.

Las entidades financieras, operadoras de telecomunicaciones y grandes empresas, ceden su cartera de “deudores” con enormes descuentos a empresas especializadas en el cobro de deudas, cuyo único objetivo es el máximo beneficio al recuperar no solo lo pagado al cedente, sino todas las cantidades hasta el 100 % del importe nominal, más los intereses de los créditos cedidos. En esas carteras, compuestas por un gran número de deudores, normalmente de pequeñas cantidades (inferiores a 2.000 €) existe una amplia y variada casuística: el cedente de la cartera vendió a esas empresas de cobro deudas que no son reales o que son dudosas en su origen, deudas que no se hallan debidamente documentadas o deudas que, sencillamente, están prescritas. Sin embargo, el cesionario va a tratar de recuperarlas todas, al margen de la legitimidad de su origen, su exigibilidad, su vigencia o su mera existencia. A la entidad cedente de estos  exclientes posibles deudores, lo único que parece importarle,  pues sabe que quizá estos vuelvan a contratar con ella, es mantener una buena imagen,  por ello, utiliza compañías interpuestas y refuerza  continuamente esa imagen corporativa, mediante campañas publicitarias con las que nos bombardea, en tono “cuasi solidario” y más propio de una ONG, a través de todos los medios de comunicación existentes. Pero sigamos mirando al otro lado del espejo, menos estético, pero mucho más real, ¿cómo es su operativa? Una vez firmado el contrato de cesión de créditos, mediante documento privado o público, comienzan a activar la maquinaria para recuperar las cantidades pagadas al cedente y todas aquellas a las que hemos hecho mención hasta alcanzar el 100 % del importe nominal de la deuda y sus intereses convencionales o legales.

Como primer paso, envían cartas al deudor, normalmente persona física y con condición de consumidor, indicándole que son los nuevos titulares de esa deuda por el documento de cesión, pero  no mencionan ni dan detalles del origen de la deuda,  ni del devenir de la misma (por ejemplo, si se trata de un préstamo no pagado, de posiciones en descubierto de cuenta corriente, de suministro de servicios o productos efectivamente realizados o entregados o de si previamente se desestimaron las previas reclamaciones que interpusiere previamente  el consumidor y un larguísimo etcétera).

En el momento inmediatamente posterior al relatado, la primera y tibia reclamación recibida por correo se transforma en intimación, o llamémosle “leve y sutil apremio”, la carta se completa con una advertencia de que se interpondrá un procedimiento monitorio adjuntando a ese escrito copia y contenido de petición del monitorio futuro.  En ese documento, normalmente se imprimen “en masa”, muy probablemente sin firma de persona o letrado remitente, aparecerán, con todo boato, hechos, fundamentos de derecho y el suplico al Juzgado del pago de la deuda. Sin embargo, no se aludirá nunca al origen y la trayectoria por la que ha pasado esa deuda en el concreto y específico caso del supuesto deudor que recibe la misiva. El consumidor, no acostumbrado a reclamaciones judiciales, si puede afrontar la cantidad reclamada, pagará impactado por algo desconocido, denominado “monitorio” y que a sus ojos se asemeja a algo parecido a un “procedimiento expropiatorio”.

En este punto, sería recomendable recordar que existen normas deontológicas para los letrados de esas compañías  que se prestan a  redactar –con o sin firma– y  a enviar ese tipo de cartas y que, aunque a veces se olvide, cualquier derecho debe ejercitarse conforme a las reglas de la buena fe.

Continuamos con la descripción de este más que dudoso modus operandi. Si el deudor no paga, la empresa cesionaria seguirá adelante y utilizará indebidamente el procedimiento monitorio, que, como toda nuestra legislación procesal, presenta muchas e innecesarias sombras oscuras. Ya existe bastante margen de interpretación en las cuestiones de fondo como para tener que soportar encima las casi siempre contrarias disquisiciones judiciales sobre temas meramente formales, que deberían ser claros, simples y comprensibles para cualquier usuario de la Administración de Justicia, sin necesidad de conocimientos jurídicos. Esta situación y con respecto a la aportación de fotocopias de los documentos, ya se realizó un brillante post en nuestro blog.

La empresa cesionaria se limitará a aportar, en el mejor de los casos, el original, el testimonio o la copia autorizada, pero nunca los documentos origen de la deuda, sino el acuerdo de cesión de crédito entre cedente y cesionario, que le permite actuar y ser parte en el proceso monitorio, pero que, en ningún caso, le legitima para reclamar la deuda al deudor, ni le ampara para eximirse de probar adecuadamente la procedencia o el origen de la deuda reclamada, ex art. 815 LEC.

En otros casos, no se ha admitido el  monitorio, por ejemplo en  los siguientes Autos de la AP Madrid que determinan que no  cabe  la  aportación de documentos parciales o meras fotocopias, de la Sección 20.ª, de 4 de febrero de 2013 (SP/AUTRJ/794122) y de 16 de noviembre de 2012 (SP/AUTRJ/794120) y de la Sección 21.ª, de 21 de noviembre de 2012 (SP/AUTRJ/794121]).

Sin embargo, muchas veces, desafortunadamente, el procedimiento es admitido a trámite por el Juzgado, recibiendo nuestro consumidor su “expropiación personalizada” con la bendición judicial, lo que genera, lógicamente, que no se oponga ni acuda al juicio verbal, máxime si el monitorio va acompañado de una perversión de facto del principio probatorio del 217 de la LEC  y es el consumidor quien tiene que  buscar en sus cajones, tratando de encontrar las prehistóricas  reclamaciones efectuadas a la compañía de hasta 15 años de antigüedad, los papeles que inexistencia de deuda,  las llamadas realizadas a su banco para que devolviera el recibo que originó el descubierto en cuenta, la posible confusión de los DNI a la hora de contratar, el documento que demuestre que el consumidor ejercitó previo derecho de desistimiento, el testimonio de la inclusión automática en un fichero de morosos y los consiguientes daños que se le arrojaron sin fundamento –muy elocuente la SAP Madrid, Sección 10.ª, de 25 de enero de 2012 (SP/SENT/793253) sobre violación de normativa de protección de datos personales e inclusión indebida en ASNEF– la prescripción o cualquier otra circunstancia que impida reclamar total o parcialmente esa deuda que el consumidor no contrajo, ni con el cedente ni con quien “valientemente” se la reclama ahora, esgrimiendo un contrato de cesión de crédito.

Estos entes societarios, que crecen en la misma medida que la crisis económica, generan grandes beneficios con la táctica que hemos denominado “red de arrastre”,  consistente en ganancias escasas, pero abundantísimas y continuadas, sin ninguna discriminación, sin apenas costes, sin grandes pleitos y, lo más grave, sin acreditar debida y formalmente la deuda primitiva  que compraron, junto a otras reales, en un gran paquete, todo ello ocasionado, sin duda, por la ligereza del procedimiento monitorio, pensado en origen para favorecer y facilitar el cobro a pequeños acreedores de pequeñas deudas, valga la redundancia, que conforman el verdadero tejido empresarial español y no para alimentar la maquinaria insaciable de corporaciones que desprecian las consecuencias económicas y sociales de su actividad y que, encima, están sobresaturando, aún más, nuestros desgastados Juzgados.

Sería aconsejable, por tanto, que en la reforma prevista del juicio monitorio, para dar cumplimiento a la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 14 de junio de 2012 (asunto C-618), se introduzcan precisiones adicionales que permitan evitar estas prácticas tan absolutamente reprobables.

* Para conocer a fondo las características más importantes de la contratación bancaria a tener en cuenta por los consumidores, en marzo de 2015 hemos publicado la “Guía sobre contratación bancaria de productos complejos“:

productos bancarios complejos

Comparte en tus redes
Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn16Share on Google+6Email this to someonePrint this page

13 comentarios en “Monitorio al servicio exclusivo de empresas cesionarias de créditos

  1. Me uno a su deseo para que el legislador modifique la actual regulación del proceso monitorio a fin de, en lo posible, erradicar las corruptelas que refiere en su interesante comentario. Y sentado lo anterior (aun cuando carece de trascendencia pues queda claro lo que nos quiere decir) en el párrafo en el que usted refiere que la empresa… se limitará ” a aportar en el mejor de los casos…” digo que creo que se ha deslizado un mínimo error fácil de subsanar si así lo considera oportuno.

    Y habla usted de la deontología profesional… Pues aprovecho para transcribir un párrafo de un comentario que acabo de leer sobre “Matar un ruiseñor” (que vuelve a rabiosa actualidad dado que se va a publicar una parte de dicha obra, hasta ahora desconocida). Con respecto a la rectitud profesional y moral de Atticus (el protagonista de la obra y del film que sobre ella se hizo,) se dice: “Atticus representa en la película el retrato idealizado del abogado como guardián de la sociedad: él es el sueño que los jóvenes desean alcanzar y que los viejos abogados lamentan haber perdido.”. Pues eso.

    • Muchísimas gracias por tan elocuente comentario, no puedo compartir esa errata puesto que es justo lo que quiero decir, en el mejor de los casos, porque lo normal es que ni eso aparezca.
      me parece que hay muchas cosas que desgraciadamente vuelven a estar de actualidad y una de ellas es la tan bien elegida cita de la maravillosa obra y película “Matar a un ruiseñor” Atticus representa en la película el retrato idealizado del abogado como guardián de la sociedad: él es el sueño que los jóvenes desean alcanzar y que los viejos abogados lamentan haber perdido.”. Y aprovecho para recordar y recomendar “Justicia” de Friedrich Dürrenmatt y la genial Dreigroschenoper de Bertolt Brecht
      Adela del Olmo

      • Gracias, por tu respuesta, amiga Adela.

        Y en cuanto a mi citado error y sin descartar que el equivocado sea yo, lo que refiero es que se habla de empresa cedente, cuando en realidad – insisto – creo que la que inicia el iter procedimental, presenta papeles, etc. es la empresa cesionaria. Pero repito: puedo ser yo quien no contextualice bien la cuestión. En todo caso lo fundamental está magníficamente explicado en tu inicial comentario y eso es lo que realmente cuenta. Un cordial saludo y perdona.

      • Como lo que abunda no daña (salvo que sea dañino de suyo, claro) añado que hay que desprenderse de la carta sin más, desde luego, pero también de la Cia. y para eso ya hay que tener otras cautelas, es decir, que hay que notificar a la asegurada que se tenga por resuelto el contrato, no sin antes, naturalmente, haber contratado con otra cía, evitando así que haya algún periodo de tiempo en que no haya cobertura y (así es la vida) en ese período de no cobertura ocurra un siniestro. A estos efectos también ha de “jugarse” con la fecha del vencimiento de la póliza y el plazo de preaviso… No añado nada más porque Adela ya lo explicó bien en su inicial post y, en su caso quizás lo amplíe si entiende que es procedente.

        Un saludo.

        • Bienvenido tu comentario, yo también lo veo así y de paso me parece algo abusivo el plazo del preaviso y además creo que las Cías de seguro juegan con el miedo que siente la gente a espacios sin cobertura
          Muchas gracias

  2. Excelente. Sin duda alguna el dia a dia nos hace ver esta clase de proceder por parte de “profesionales” de esta clase de reclamaciones. La mayoria de las veces el ciudadano hace frente a deudas que puede ni tan siquiera adeudar, mientras que otros que realmente las adeudan jamás lo harán.
    Gracias por el aporte.
    Bilbao Abogados. Loroño Gonzalez
    http://www.loronogonzalez.com/derecho-civil/

  3. desde hace mas de un año me envian cartas varias empresas financieras queme van a hacer un juicio monitorio las cartas las recibo casi a diario me gustaria saber si es para asustar que hago etc… gracias

  4. Excelente. Sin duda alguna el dia a dia nos hace ver esta clase de proceder por parte de “profesionales” de esta clase de reclamaciones. La mayoria de las veces el ciudadano hace frente a deudas que puede ni tan siquiera adeudar, mientras que otros que realmente las adeudan jamás lo harán.
    Gracias por el aporte.
    Bilbao Abogados. Loroño Gonzalez

  5. Excelente artículo, hago mío todo lo que se dice en lo referido a que se trata de reclamaciones masivas de deudas que, como bien se dice, “no son reales o son dudosas en su origen, o no se hallan debidamente documentadas o deudas que, sencillamente, están prescritas” La práctica de la cesión de incobrables entiendo que deriva de que generan un pequeño líquido en caja (entre el 2% y el 5% de la deuda cedida dicen: siempre lo tachan cuando aportan la escritura de cesión -al menos las dos que yo he visto-) pero, es certero el enfoque cuando se dice que también buscaría aislar la ‘buena imagen comercial’ de marca del acreedor originario -el que recobra es otro-

    Todo pasaría, de lege ferenda, por frenar la especulación de los fondos comprando deuda cedida o titulizada. Por proponer algo para parar esta fenomenología, bastaría con añadir, por ejemplo, un art. 1535 bis al venerable Código Civil, -pensado para el siglo XIX pero no para los ‘fondos buitre’ y la globalización de las finanzas- con una redacción que dijera, más o menos:

    “Vendiéndose un crédito por empresario en el que la deuda cedida proviniera de contrato celebrado con consumidor y usuario, éste, sin necesidad de que el crédito sea litigioso, tendrá derecho a extinguirlo, reembolsando al cesionario el crédito que pagó y los intereses que se indican en el artículo anterior. El deudor consumidor podrá hacer uso de tal derecho en los 18 meses siguientes al conocimiento de la cesión o al momento en que el cesionario le reclame el pago, así como ejercitar tal derecho, por plazo de 20 días, en caso de que el cesionario, como peticionario o demandante, reclamara judicialmente la deuda cedida”

    Una regulación así desinflaría la especulación. ¿Cómo lo veis? ¿Me paso? ¿No llego?

    Cordial saludo, la entrada no es reciente pero el tema, de puro verlo repetidamente, entiendo que sigue siendo de actualidad.

    • Muchísimas gracias por el comentario
      La verdad es que el reiterado incumplimiento de la normativa comunitaria sobre consumidores sigue propiciando que en nuestro país, a la cabeza de la lista de estados miembros que más cláusulas abusivas genera, este enorme colectivo también integrado pequeñas PYMES y autónomos, se halle siempre es una posición de total asimetría tanto sustancial como procedimental.
      Por otro lado, aplicar contra este fenómeno de enormes proporciones y repercusiones socio económicas, una conceptualización privatista propia de un Código Civil, claramente sobrepasado y ajeno a la realidad mercantilizada de la contratación seriada y del tráfico jurídico actual, no ayuda en absoluto.
      Por otro lado, la postura abstencionista del ejecutivo en materia de conflictividad contra consumidores produce que en este país se esté avanzando a golpe de cuestión prejudicial, es decir, residenciando en valientes y a la vez extenuados Jueces y Magistrados, la labor de hacer cumplir el sistema comunitario y los PECL.
      Lo de la titulización y cesión inconsentida de créditos de consumidor, no es más que otra cara de este poliedro delirante.
      Yo consideraría mejor la opción de actuar en sede legislativa, acordando la implementación de medidas generales que acaben con este sin sentido y en el plano del día a día, abogo por utilizar la legislación actual de consumidores comunitaria y la de condiciones generales de la contratación.
      Y desde luego, me parece más que oportuno frenar urgentemente las cesiones de créditos, que llevan a cabo intermediarios financieros y bancarios amparados en Fondos o Holdings internacionales que actúan, en la mayoría de las ocasiones, conculcando los principios más básicos y esenciales del estado de derecho y generando un marco de absoluta inseguridad jurídica para los ciudadanos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *