Pagando por nada: las comisiones bancarias por números rojos

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 Adela del Olmo

Documentación jurídica de Sepín

En esta ocasión tenemos que hacernos eco de una serie de importantes sentencias que cada vez van siendo más numerosas y que estiman las reclamaciones de cantidad por el cargo de comisiones bancarias basadas en reclamaciones de posiciones deudoras.

Otra vez son los usuarios quienes las han promovido y quienes se quejan de una práctica bancaria que únicamente pretende conseguir, de un modo, no precisamente claro ni lícito, mayores contraprestaciones de sus clientes. Y esta tendencia es alcista, pues al existir cada vez menos ahorradores y menos suscriptores de contratos bancarios, las entidades intentan conseguir mayores rendimientos de su cartera de clientes.

Lo que nos planteamos ahora, a la vista de la entrada en vigor de la nueva ley de tasas judiciales, es si esa corriente claramente beneficiosa y justa para el usuario se verá interrumpida por el elevado precio actual de la justicia.

No cabe duda de que el tema que nos ocupa, la irregularidad de las comisiones cobradas sin contraprestación y sin consentimiento alguno del cliente, es meridianamente claro y que la tardanza en que hayan prosperado las reclamaciones por estas prácticas vuelve a ser producto de la situación claramente privilegiada del sistema bancario español y sociológicamente del respeto “quasi” reverencial que le muestra la mayor parte de la sociedad, que olvida que sólo es un servicio más para particulares y empresas.

Y también debemos de considerar que son las entidades de crédito las que deberían observar la mayor diligencia profesional de las posibles, ya que se hallan en posesión del dinero de sus clientes de lo que no puede derivar la imposición arbitraria, automática y sin consentimiento alguno, de cargos y comisiones cuya motivación raya muchas veces en lo Kafkiano.

Como recogió la SAP Jaén, Sección 1ª, de 3 de mayo de 2010 (SP/SENT/700711) , el cobro de un interés del 25% para indemnizar al banco por daños y perjuicios derivados de la concesión de un crédito en descubierto no responde a servicio efectivo alguno prestado, porque cuando las entidades acceden a conceder un crédito ya cobran un alto interés y no es de recibo cobrar más por lo mismo bajo la excusa de que al banco se le genera un mayor número de apuntes. Concluye la sentencia apuntando que no acreditada la efectiva prestación de servicio alguno, no es admisible, por vulnerar el derecho civil y la normativa bancaria pretender una retribución más por descubierto, pues la contraprestación al banco por un préstamo es un interés y no una comisión que carece de causa y que no ha sido expresamente pactada.

Consideramos que los usuarios no prestan su consentimiento, que debería ser expreso y nunca tácito, a la aplicación de esas comisiones unilateralmente pactadas, no negociadas y que revelan un desequilibrio claro a favor de la entidad en la relación jurídica que surge entre las partes.

Esta fundamentación jurídica basada en los artículos 1.091 y 1278 del CC  y concordantes, sobre eficacia de obligaciones contractuales y el art. 82 de la Ley de Consumidores y Usuarios (RD Leg. 1/2007), sobre las “cláusulas abusivas”, es claramente inatacable y seguida por otras Audiencias Provinciales en sus resoluciones, como la del Juzgado de lo Mercantil de Bilbao, Sección 1ª, de 22 de febrero de 2012 (SP/SENT/700558) en la que además se reprocha al banco el abuso de su posición de dominio contractual y el que haya obligado a su cliente a litigar para reclamar una cantidad mínima indebidamente cobrada, la de la AP de Sevilla, Sección 8ª de 10 de marzo de 2011 (SP/SENT/698981) o la de la AP de Salamanca, Sección 1ª de 8 de febrero de 2010 (SP/SENT/699847).

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One thought on “Pagando por nada: las comisiones bancarias por números rojos

  1. Lo comentado en la nota parecer ser un mal que afecta a los paices. Situaciones como las descriptas promueven la judicalización de los conflictos, única forma de imponerse al sistema bancario. Claro está que esto no es gratis, dependiendo del poder adquisitivo del usuario bancario. De ello resulta que en el total de usuarios, es mínima la cantidad de ellos que accede a la justicia, con o sin ley del consumidor, y en ello está la ganancia bancaria. Se le suma a esto, cierta indiferencia de los gobernantes de turno hacia una justa regulación de las entidades financieras. Una actitud que muchas veces me hizo pensar en el verdadero porque de la cuestión, que creo se encuentra a que son los Estados los principales deudores de dichas entidades. Contratos de adhesión de por medio, letra chica en el contenido que nadie lee, es el vínculo contractual, sin perjuicio de una serie de planillas que se le imponen con su firma al usuario. Es en ese momento que el individuo de transforma en deudor. Ya el Banco no es prestatario de un servicio público al usuario, sino que es el acreedor, y como tal tiene todas las facultades que le otorga la legislación vigente, la cual excede la que corresponde a las regulaciones bancarias. Su único paliativo a esta situación rei persecutoria es recurria a la Justicia anticipadamente al acreedor. Como colorario, la economía mundial está como está debido esencialmente, en lo atinente a los ciudadanos, y en porcentaje geométrico, por las cuestiónes en que me ha hecho pensar la nota que comento, sin perjuicio de ser abogado abocado a la defensas legítima de los deudores bancarios.

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