Rupturas matrimoniales: los números hablan

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Natalia García

Directora de Sepín Familia

Me he quedado enganchada a varios de los titulares de la Nota de Prensa del Instituto Nacional de Estadística, a través de la cual este organismo dió a conocer, el pasado 13 de septiembre, la Estadística de nulidades, separaciones y divorcios del año 2011.  

He seleccionado algunos de los datos que más me han llamado la atención.

  • Las rupturas matrimoniales aumentaron en 2011 un 0,3 % respecto al año anterior.
  • Los divorcios crecieron un 0,7 %, mientras que las separaciones disminuyeron un 4,6 %.
  • Siete de cada diez procedimientos se resolvieron en menos de seis meses.
  • El 67 % de las disoluciones matrimoniales fue de mutuo acuerdo, porcentaje similar al registrado en 2010.
  • Las rupturas consensuadas de divorcios registraron una ligera disminución en términos relativos respecto al año anterior.
  • La demanda fue presentada por ambos cónyuges en el 48,4 % de los casos, por la esposa, en el 32,8 % y en el 18,8 %, por el marido.
  • Atendiendo a las edades, el mayor número de separaciones y divorcios tuvo lugar entre los 40 y los 49 años.
  • En relación con la nacionalidad, el 85 % de las disoluciones matrimoniales fue entre cónyuges de nacionalidad española. En el 9,5 %, uno de los cónyuges era extranjero, y en el 5,5 %, lo eran ambos. Respecto al año anterior, se aprecia un ligero aumento de los casos en que ambos o al menos uno de los cónyuges era extranjero.
  • La duración media de los matrimonios disueltos en 2011 fue de 15,7 años, cifra ligeramente superior a la observada en 2010.
  • Tres de cada diez divorcios se produjeron después de veinte años de matrimonio y dos de cada diez, en uniones que duraron entre seis y diez años.
  • Atendiendo al estado civil de los cónyuges cuando contrajeron matrimonio, la mayoría eran solteros.
  • El 42,8 % de los matrimonios disueltos en 2011 no tenía hijos, porcentaje similar al de 2010. El 48,4 % tenían solo hijos menores de edad, el 3,9 %, solo hijos mayores de edad dependientes económicamente y el 4,9 %, hijos menores y mayores dependientes. El 28,5 % de los matrimonios disueltos tenía un solo hijo.
  • Se asignó una pensión alimenticia en el 57,2 % de las rupturas matrimoniales. En el 85,9 % de los casos, el pago correspondió al padre, en el 5,1 %, a la madre, y en el 9 %, a ambos.
  • Se fijó pensión compensatoria en el 12 % y en nueve de cada diez supuestos, esta obligación correspondió al marido.
  • La custodia fue otorgada a la madre en el 81,7 % de las rupturas, cifra inferior a la del año pasado, y al padre, en el 5,3 % de los casos, frente al 5,7 % de 2010.
  • Se estableció la guarda y custodia compartida en el 12,3 %, frente al 10,5% del año anterior.
  • La duración media de los procesos de disolución matrimonial fue de 5,0 meses, cifra ligeramente superior a los 4,8 meses de 2010.
  • Se resolvieron en menos de seis meses el 70,8 % de las demandas de divorcio y el 76,6 % de las de separación.
  • Por Comunidades Autónomas, las que registraron mayor número de rupturas matrimoniales por cada 1.000 habitantes fueron Canarias (2,86), Melilla (2,71) y la Comunidad Valenciana (2,70). Tienen menores tasas de ruptura: Extremadura (1,70), Castilla y León (1,76) y Castilla-La Mancha (1,78).

Estos datos se han obtenido a partir de la colaboración del CGPJ  con el INE y las estadísticas se elaboran a partir de la información facilitada por los Juzgados de Primera Instancia, Primera Instancia e Instrucción y de Violencia sobre la Mujer, relativa a los procesos de disolución del vínculo matrimonial.

Me sorprenden algunas de las conclusiones que arroja la estadística. En primer lugar, el aumento de las rupturas y divorcios respecto al año anterior. En un momento como en el que nos encontramos, muchas de las familias cuya crisis surge optan por sobrellevar la convivencia o no convivencia como mejor pueden, sin solicitar medida judicial alguna. El proceso tiene un coste económico importante y las medidas que a partir de ese momento se establezcan, también, por lo que muchos matrimonios, parejas y familias no pueden ni siquiera planteárselo.

No es menos llamativo que “siete de cada diez procedimientos se resolvieron en menos de seis meses”. Según esto, parece que, en el entorno de Familia, los letrados no podemos quejarnos del retraso judicial que padecen nuestros asuntos ni los Juzgados reclamar más medios para evitar situaciones de saturación y colapso. ¿Es esta la percepción que tenemos?

Finalmente, también he considerado relevante que “Se estableció la guarda y custodia compartida en el 12,3 %, frente al 10,5 % del año anterior”. Es decir, se ha producido un aumento de los supuestos en los que se ha fijado un sistema de custodia compartida al tiempo que han disminuido las asignaciones en exclusiva, a la madre o al padre. En mi opinión, la atribución de la guarda y custodia no considero que sea una cuestión de cuotas ni de porcentajes ni de normas, sino de atender al supuesto concreto que se plantea en cada caso.

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